Es considerado por muchos como la pócima milagrosa que ayuda a aliviar el estrés, el desánimo, la desconfianza y hasta los males físicos. Hablamos del fútbol, todo un espectáculo que desata un torrente de pasiones desbordadas y emociones incontroladas que pueden favorecer a quienes lo viven al máximo.
Para muchos el fútbol es todo. Es el caso de Héctor Hernández, quien dice que mientras haya fútbol todo lo demás es pasajero, la política, los problemas económicos y hasta las enfermedades pasan a segundo plano.
“Aunque los triunfos de la Selección Nacional sean efímeros, el fútbol es considerado un aliciente para el alma”, explica la psicóloga Amy Erazo.
“La realidad es que para muchos es la vitamina del alma porque llena de vigor, optimismo y buenas vibras”, comenta la experta.
“Con los partidos se pierde la perspectiva de todo lo que acontece alrededor, se olvidan los malos entendidos, hay un punto perfecto de convivencia con el prójimo”, agrega la experta.
Otra de las ventajas es que une intereses y promueve las pláticas amenas e interminables entre compañeros, antes, durante y después del tan esperado partido.
No faltan las risas, las bromas y las anécdotas en esta gran fiesta catracha. Las multitudes se apasionan, se movilizan sentimientos y el simple observador es capaz de transformarse en un hincha entusiasta de su equipo, que da como resultado emociones positivas que inyectan alegría al espíritu y al corazón.
Testimonio de la afición
“El fútbol nos hace mejores personas, nos une y por medio de él podemos respirar ante el estrés”, dice el aficionado Nahúm Hernández.
Gerardo Rivera, otro de los apasionados del balompié, asegura: “Es la mejor manera de poner al límite mis emociones y el pretexto digno para elevar mis sentimientos”.
“Con la Selección se me olvida hasta mi nombre, es algo indescriptible”, expresa Claudia Sierra.
Cualquiera que sea su pasión, lo importante es vivir el momento con alegría y como una sola familia cuyo propósito es poner en alto la bandera de este gran país, Honduras.
Recomendaciones
1. Las personas que viajan a México deben estar conscientes de que están en tierras extranjeras y, por ende, es necesario comportarse a la altura y estar sabidos de que el fútbol es nada más que un juego.
2. En caso de llevar a los niños al estadio, asegúrese de que el lugar que elija sea seguro, hidrátelos constantemente debido a la temperatura y evite sentarse en lugares donde pueda correr riesgo de que les caigan líquidos.
3. Viva la fiesta con alegría y entusiasmo, sin ofender a quien esté a su lado, el fútbol libera estrés, pero de manera positiva. Disfrute del encuentro de forma sana, evite consumir bebidas alcohólicas.
4. Sea optimista, apoye a la Bicolor, llegue temprano al estadio y busque un lugar cómodo y estratégico para gozar la gran fiesta del fútbol. Si se puede lo ideal es que asista al encuentro acompañado.
5. En caso de derrota, no olvide que se trata sólo de un deporte, asimile la pérdida de buena manera y recuerde que no todo está perdido, siempre hay oportunidad para la revancha y en muchas ocasiones se saborea mejor la gloria.
Así se expresan
“Con el fútbol se me olvida hasta el nombre, me ayuda a desestresarme”. Héctor Escoto. Aficionado.
“Quiero que vayamos al Mundial para que los hondureños estemos felices”. Jesús Joel Perdomo. Pequeño aficionado.
“Vamos con todo, el equipo está completo, no nos pueden parar”. Mayner Cartagena. Estudiante.
“Los astros indican que ganamos por lo menos 3 a 0, para ser optimistas”. Josué Varela. Vendedor.
“Cada partido es una fiesta para compartir en familia y con los vecinos”. Claudia Amaya. Vendedora.
“Espero que ganemos para estar a un paso del Mundial. Tenemos fe”. Luis Corea. Aficionado.