01/04/2026
12:01 AM

El desplome de una leyenda

El gran Yves Saint Laurent se cayó el viernes en una calle de París y permaneció inmóvil durante varios minutos rodeado por colaboradores, hasta que el servicio de emergencia llegó para ayudarlo.

El gran Yves Saint Laurent se cayó el viernes en una calle de París y permaneció inmóvil durante varios minutos rodeado por colaboradores, hasta que el servicio de emergencia llegó para ayudarlo.

Una portavoz de la fundación Yves-Saint-Laurent dijo que el diseñador estaba bien y regresó a su casa, negó los rumores de que está gravemente enfermo.

“El señor Saint Laurent no tuvo un ataque al corazón. Simplemente trastabilló con el cordón de la vereda, se golpeó contra su auto y cayó”, dijo la portavoz, sin mencionar su nombre. “Está bien y no fue al hospital”, agregó.

La grabación captada por un camarógrafo que pasaba por el lugar muestra a Saint Laurent en el piso a orillas de una calle, detrás de un automóvil. Luego de un momento, llega el servicio de emergencia y el vídeo se corta.

Yves Saint Laurent, reconocido por sus anteojos y cuyas creaciones de alta costura son consideradas piezas de arte en cuatro continentes, reinó en el mundo de la moda francesa desde la edad de 21 años hasta su retiro en 2002.

La salud del diseñador es muy frágil y en raras ocasiones se le ve en público. Anunció su retiro en 2002 y el cierre de la casa de alta costura con sede en París que fundó 40 años atrás, una decisión lamentada por el mundo de la moda y calificada con el fin de una era.

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El diseñador tuvo un severo golpe en la frente. Estuvo inmóvil por varios minutos.

Su marca pret-a-porter Rive Gauche, adquirida por Gucci en 1999, tiene tiendas alrededor del mundo.

Ícono por siempre

Yves nació el 1 de agosto de 1936, en Orán, Argelia, con el nombre de Henry Donat Mathieu.

Hijo de un empresario de seguros de origen alsaciano, al modisto siempre le ha acompañado la sombra de una inestabilidad de la que nunca ha logrado desprenderse.

Durante su infancia, la tranquilidad familiar se rompía cada mañana. “Por mi homosexualidad no era como los otros chicos del colegio”, ha comentado en diversas ocasiones.

“Los niños hicieron de mí su víctima propiciatoria. Me encerraban en el cuarto de baño, me insultaban, me pegaban”, recuerda.

La debilidad de Yves buscaba refugio entre las faldas de su madre, su primera musa. El futuro era su única defensa. “Recuerdo que cuando soplé las velas de mi noveno cumpleaños pedí que mi nombre se viera con letras luminosas en los Campos Elíseos”.

Su obsesión era triunfar, convertir el éxito en la más dulce de las venganzas. Y es que la homosexualidad en el Orán de los años cuarenta era un pecado imperdonable, un secreto que tardó en confesar. “Mi madre fue la primera en saberlo”. Muchos años después, en 1985, cuando recibió la Legión de Honor de manos del presidente Miterrand, Yves se sinceró con su padre. “Papá, sabes lo que soy. Habrías preferido que fuera un verdadero hombre, que continuara tu apellido...”. Charles Mathieu zanjó la conversación con un simple: “Eso no tiene importancia”. En 1998 celebró cuarenta años de creación.

De las primeras transparencias al escándalo del negro, el itinerario de este modisto no ha dejado de representar un himno a la mujer y a la moda. Cada vez resulta más raro verle en público.

El modisto sale de casa únicamente para asistir a algún concierto o a la ópera. Se ha convertido en un ermitaño obeso que ha perdido todo contacto con la calle y su público.

Triste

Triunfo

En el colegio de Orán se mofaban de él a causa de su homosexualidad. Triunfar en la vida sería su venganza.

Castigo

La milicia le provocó un colapso nervioso que marcó su dependencia del alcohol y los barbitúricos.