Su vida en el mundo de la moda comenzó a los 17 años, al lado del maestro Yves Saint Laurent.
Hoy, Dominique Sirop, francés de nacimiento, es uno de los más afamados diseñadores de la “haute couture” parisina.
Este personaje del buen vestir ha hecho de los vestidos para noche el eje central de su colección, aunque en ocasiones resultan demasiados excesivos y recargados.
El binomio blanco y negro es una apuesta segura con la que juega
Dominique Sirop, creando unos modelos muy sensuales al estilo de las divas de Hollywood, pero no termina de lograr el efecto deseado.
Aunque los colores neutros y clásicos nunca pasan de moda, también es necesario dar a la noche una nota de color gracias a vaporosos trajes de tonos agua o azul eléctrico.
Resaltar las formas femeninas se ha vuelto casi una obligación para Sirop.
La revisión de los modelos de los años 50, el uso de cinturas altas y las faldas con vuelo, marcan la tendencia del próximo invierno.
Propone el regreso de las gabardinas en tonos dorados.
Para ello, propone la vuelta de las gabardinas, eso sí, en tonos dorados y con múltiples adornos.
También predominan los grises, rosas, negros y azules pálidos discretos.
Desde la adolescencia hasta la actualidad, vuela por libre, vendiendo sus modelos a clientas de postín que los usan para una fiesta a bordo del yate de turno y lo desechan porque no estaría bien visto que volvieran a lucirlos, pues vestir un Sirop significa
ser recordada para siempre.
Las columnas en seda mate son el deleite de muchas clientas.