Madrid, España.

La Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del festival de Eurovisión, ha decidido dejar fuera de la competición de este año a Rusia tras la invasión a Ucrania por parte de este país.

La decisión del Comité Ejecutivo de esta organización llega solo unas horas después de manifestar justo la postura contraria alegando entonces que se trata de una iniciativa “cultural de naturaleza no política”.

En un nuevo comunicado argumentan que, tras consultar con el Grupo de Referencia (el principal órgano directivo del festival) y “basándose en las reglas del evento y los valores de la UER”, permitir la inclusión de un artista rusa incorporaría al concurso “en descrédito”.

La UER, que insiste en referirse a sí misma como “una organización apolítica de entes de radiodifusión con vocación de servicio público”, señala haber tomado este cambio de postura “a la luz de una crisis sin precedentes en Ucrania” y tras consultar a todos sus miembros, entre los que se encuentra RTVE por España.

Asimismo, subraya que permanece “entregada a la protección de los valores de una competición cultural que promueve el intercambio y el entendimiento internacional, reuniendo audiencias, celebrando la diversidad musical y reuniendo a toda Europa en un solo escenario”.

La respuesta de la UER llega tras una petición previa de la cadena ucraniana UA:PBC, que solicitaba su expulsión del concurso por ser “un portavoz del Kremlin y una herramienta clave de propaganda política financiada con el presupuesto estatal ruso”.

Varios países se habían unido a esta petición en las últimas horas, entre ellos, Noruega, Dinamarca, Países Bajos, Estonia, Letonia, Lituania o Suecia, uno de los puntales del evento, cuyos portavoces habían señalado que “Rusia había cruzado los límites”.

En paralelo, otras competiciones de carácter deportivo habían tomado medidas, como la cancelación del Gran Premio de Fórmula Uno en Socchi (Rusia), que debería haberse celebrado el próximo 25 de septiembre, o el cambio de San Petersburgo a París de la final de la Champions League por parte de la UEFA.

En sus 64 ediciones, nunca antes un país había sido expulsado de esta manera de Eurovisión, pese a que el festival ha acogido en su seno a dictaduras, como lo eran España cuando comenzó a participar en 1961 o Portugal en 1964.

Tampoco supuso un problema que el festival viajara en 2019 a Tel Aviv, lo que provocó airadas reacciones por parte de algunos sectores y peticiones de boicot por la política del gobierno israelí, especialmente en el caso de los asentamientos ilegales de sus colonos en territorios palestinos.

Israel fue la protagonista indirecta del caso sucedido en 2005, justo el año en el que Líbano era invitado por primera vez a participar. Nunca llegó a hacerlo, no obstante, pues alegaron que su legislación les prohibía expresamente retransmitir la actuación de aquel país.

Finalmente tomaron la decisión de retirarse, ya que las reglas del concurso europeo exigen que todos los participantes emitan el espectáculo íntegramente, mismo principio que llevó a que Eurovisión 2018 rompiera relaciones con China.

Esta se produjo pese al acuerdo previo para que el gigante asiático pudiera emitir el festival, después de que Mango TV censurara de la primera semifinal de esa edición las actuaciones de Albania e Irlanda por su naturaleza pro LGTBI.

El caso más similar al de Rusia podría estar en el de Bielorrusia en 2021, país al que se prohibió competir con el tema “I’ll teach you” (“Te/os enseñaré”), de Galasy ZMesta, por entender que aludía muy claramente a los opositores del presidente, Alexandr Lukashenko, un mensaje político que está prohibido en las normas.

Aunque en un primer momento se anunció que se cambiaría la canción, finalmente Bielorrusia declinó su participación y solo unos meses después la UER anunció la suspensión como miembro de su alianza internacional de la Compañía Nacional de Radio y Televisión de Bielorrusia (BTRC) por la supresión de la libertad de prensa en el país.