Marcia Pineda, una emprendedora que es “enemiga de lo imposible”

Todo en la vida requiere un sacrificio, pero la recompensa viene de Dios, ese es el fruto de cada esfuerzo, sostiene la emprendedora.

Desde hace 26 años, Marcia Pineda se dedica, junto con su familia, a la elaboración de juguetes didácticos y otros artículos a base de madera.<br/>
Desde hace 26 años, Marcia Pineda se dedica, junto con su familia, a la elaboración de juguetes didácticos y otros artículos a base de madera.

Tegucigalpa, Honduras.

El sueño de Marcia Pineda siempre fue servir a los demás y hacer cosas importantes para suplir las necesidades de las personas, principalmente de los niños.

Es por esa razón que desde hace 26 años se dedica, junto con su familia, a la elaboración de juguetes didácticos y otros artículos a base de madera.

Tiene 53 años de edad y está casada con Reynaldo Chávez, de 55 años, con quien procreó tres hijas: Liliana María, de 26 años y dos gemelas de 25 años: Ana María y María José.
Viven en la aldea El Chimbo, en el kilómetro 6 de la carretera al municipio de Santa Lucía, Francisco Morazán.

Gracias a su visión y 26 años de entrega y lucha, la familia logró salir adelante, todas sus hijas tienen un título universitario y la calidad de vida de la familia es muy buena.

“Ha sido un gran éxito mantenernos, nuestro estilo de vida ha mejorado, tenemos nuestra propia casa, a nuestros padres les tomó más tiempo y como padres a eso aspiramos: Que las oportunidades de sus hijos sean más prontas y lo hemos logrado”, dijo, sentada en un reconfortante mueble de madera hecho por ellos mismos.

Lo muebles son los que mayor demanda tienen y Marcia no duda ni un instante en reafirmar que este es el fruto de la dedicación y procesos de calidad con los que elaboran cada uno de ellos.

La marca con la que hoy dominan el mercado nacional es Casa Real/Akitoys y la visión es que esta también sea reconocida muy pronto en Centroamérica.

“Venimos de una familia dedicada a la artesanía, con un gran fuerza y experiencia en la fabricación de muebles. Con el desperdicio que salía de la fábrica de muebles, tuvimos la visión de transformar esa materia en juguetes educativos y didácticos que gracias a Dios tienen una gran aceptación por su calidad y precios accesibles”, recuerda, mientras nos muestra la diversidad de artículos que elaboran.

Con sus ojos vidriosos por la nostalgia que le dejan los recuerdos, pero a la vez con una sonrisa llena de esperanza, Marcia relata que no les fue fácil salir adelante, tuvieron que atravesar muchas dificultades y superar muchos retos.

“Se requiere de muchos sacrificios y esfuerzos, nada en la vida se gana sin dedicación, pero gracias al acompañamiento de Dios y mi familia, hoy nos encontramos contentos y tenemos lo que queremos”, afirmó.

Sin embargo, “nunca vamos a estar conformes porque estamos buscando la mejora continua, pero sí hemos crecido y nos hemos mantenido”, añadió.

Un antes y un después

Recordó que se convirtió en proveedora de Walmart Centroamérica hace cuatro años, marcando este acontecimiento un antes y un después para su negocio.

Ingresó a la cadena de supermercados más grande del país por medio de una feria artesanal. Al principio no le pedían salas ni comedores, solo muebles intermedios, repisas, botiquines, mesas de noche, muebles más pequeños y funcionales.

“Walmart significa la oportunidad de tener un crecimiento sostenible en el tiempo, una mano que nos ha permitido crecer, una mano que nos ha permitido consolidarnos como empresa con pasos firmes”, indicó.

“Aún durante la pandemia no hemos dejado de surtir porque Walmart no nos ha cerrado las puertas, tenemos la visión de que vamos a trascender fronteras y sé que Walmart será ese canal porque vamos por buen camino”.

Además de ser una apasionada por el trabajo, en sus tiempos libres Pineda costura la ropa para ella y su familia, actividad que ahora tiene en mente fortalecer para diversificar la empresa.

“Soy enemiga de lo imposible, me gusta ser extrovertida, hacer cosas nuevas, mi esposo dice que somos un feudo porque todo se produce en casa”, confesó.

Disfruta compartir con su familia, salir de paseo, “no importa lo que hagamos, siempre que estemos juntos es una experiencia maravillosa”, aseguró.

Casa Real/Akitoys genera empleos directos para 11 trabajadores, todos ellos son residentes de El Chimbo porque “nos gusta apoyar lo nuestro”, afirma la entrevistada.

Una Mano para Crecer

“Una Mano para Crecer” es un programa de Walmart en apoyo a la pequeña empresa. Como iniciativa de Valor Compartido, impulsa el desarrollo de los fabricantes de pequeña y medianas empresas (pymes) manufactureras, con especial atención en el empoderamiento económico de la mujer.

Los requisitos para acceder al programa es que el emprendedor sea proveedor de Walmart, sea empresa centroamericana con menos de 100 empleados y menos de 600,000 dólares en ventas anuales con Walmart. Además, que su facturación total sea inferior a 1.5 millones de dólares y no pertenezca a ningún grupo empresarial grande.

Los pymes beneficiarias durante tres años pueden acceder a tarifas preferenciales en el factor de centralización, pronto pago, expowalmart, capacitaciones empresariales y seguimiento del desempeño del negocio de los proveedores pymes.

Actualmente el programa beneficia a 464 pymes en Centroamérica, de las cuales, 64 son hondureñas que generan 960 empleos. De estas pymes nacionales, el 18% son de abarrotes, el 8% de consumo, el 2% de mercancías generales, el 17% perecederos y el 3% textil.

Walmart Honduras, a través de sus cuatro formatos (Walmart, Maxi Despensa, Despensa Familiar y Supermercados Paíz) mantiene negocios en la actualidad con 1,418 proveedores (el 5% de ellos están incorporados a “Una Mano Para Crecer”).

“Una Mano para Crecer” es un programa de Walmart que desde 2007 apoya a la pequeña empresa hondureña. Como iniciativa de Valor Compartido, impulsa el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas (pymes) manufactureras, con especial atención en el empoderamiento económico de la mujer.

La Prensa