A los cinco años jaló la cola de un caballo y una patada de este casi le cuesta la vida. Tiene dos años de no jugar con veteranos para alejarse de los excesos.
Foto: La Prensa
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Santa Cruz de Yojoa, Honduras.
Nacido un sábado 18 de diciembre de 1965, de carácter irascible y poco tolerante en su época de jugador a técnico paternal que da lo mejor de sí a sus futbolistas, ese es
Wilmer Cruz, entrenador de la revelación de la Liga Nacional, Honduras Progreso.
En la fresca Santa Cruz, cerca de El Cajón, vive quien ha sido uno de los mejores cancerberos en la historia del fútbol hondureño, ese al que un mal control de balón en un campamento para más de 1,500 jóvenes organizado por Real España le abrió las puertas del que sería su hábitat por más 16 temporadas: la portería.
El Pájaro, apodo recibido por los grandes vuelos que hacía cada jornada en la Liga hondureña, vio la luz por primera vez en el barrio cholomeño de El Chaparro; es una persona muy hogareña que tiene un amor descomunal por su esposa, sus tres hijos y sus ocho perros, lo último inimaginable tomando en cuenta el temperamento que caracterizó al Supermán a lo largo de su carrera futbolística.
Su niñez fue complicada por la situación económica de su humilde familia y para encontrar la felicidad se refugió en su gran pasión: el fútbol.
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Su compañero inseparable de los primeros años en Real España, Milton “Chocolate” Flores.
Creció amando a Marathón, pero curiosamente nunca militó en ese club que también era el de su padre.
Su debut se produjo un 4 de agosto de 1985, 20 días antes del nacimiento de Ricardo Enrique, su primer hijo; fue en Puerto Cortés frente a Platense y por capricho del legendario DT chileno Néstor Rodrigo Matamala, que dos años antes permitió que se probara como guardameta tras el primer desencuentro que tuvieron cuando lo intentó como artillero, 1-1 el resultado y el joven salió bien librado.
Pasaron varios años para consolidarse en la Máquina, pero a ocho de su estreno vivió el mejor momento de su carrera cuando ganó el recordado triplete con el intratable Real España de los 90: campeonísimo en la Liga Nacional, campeón de Concacaf y ganador del desaparecido torneo de copa. El héroe del 8 de noviembre de 1992 en la histórica remontada de Honduras contra Costa Rica, en el estadio Nacional La Sabana, en San José (2-3), también tuvo sinsabores; para ese proceso decidió abandonar la Bicolor, ya que el extinto estratega uruguayo Estanislao Malinowski le prohibió visitar a su madre, que yacía enferma en una cama.
A los 34 años le tocó vivir la experiencia más difícil de su carrera: descendió con Deportes Savio, razón que lo hizo retirarse, tal y como lo prometió a su fallecida madre. Cruz meditó abandonar el país junto a su familia tras ese fracaso, pero no lo hizo y comenzó su idilio con los banquillos. A César Nasthas, expresidente de Victoria, le acredita ser técnico, ya que este le dio la oportunidad de entrenar en primera. Debutó ganándole al equipo más importante de su carrera, Real España.Su esposa Alma Castellanos es la encargada de todo, es quien le ha indicado el camino y cambió su manera de ser; incluso ella maneja las finanzas.
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Dos de sus tres vástagos forman parte del Honduras; Ricardo (i.) es preparador de arqueros y Javier (d.), segundo portero.
Amado Guevara y Carlos Pavón son sus mejores amigos en el fútbol, esos que le compraron una camisa de Superman en la Copa Centroamericana del 99 y en honor a quienes la mostró al mundo tras volar por los cielos costarricenses en la doble victoria 1-0 y 2-1 sobre los ticos.
Hombre de decisiones, eligió dirigir al Honduras Progreso en vez de ser el segundo de Hernán Medford en la Selección, pues tenía el sueño de entrenar en el máximo circuito. Se declara admirador de Diego Pablo Simeone y José Luis Sánchez Solá, el Chelis, por su manejo de grupo y versatilidad al momento de dirigir. Ver videos y concentrar a sus equipos no está en su metodología de trabajo; no considera conveniente pensar tanto en el rival.
El exguardameta acostumbra llevar a Alma en cada viaje del equipo; caso contrario recibe el reclamo de sus pupilos, los que materializan la ambiciosa idea del DT del futuro en Honduras.
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Caricatura del 'Supermán' de la vida, Wilmer Cruz, hecha por Luis Moya.