Sus reportajes extracancha a través del famoso “Toque de Rely Maradiaga”, llevaron al talentoso periodista a ser reconocido como uno de los mejores comunicadores de la televisión hondureña.
La manera de contar historias, trasladar al televidente a momentos emotivos, llevó a los catrachos a tomarle cariño al chico oriundo de Ceguaca, Santa Bárbara.

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Ahora, tras 14 años derrochando talento en la televisión, Rely Maradiaga le puso un punto y final a su andar en Deportes Televicentro.
El chico soñador que empacó maletas a Tegucigalpa en la primera década de 2000, renunció a su lugar de trabajo, al cual lo recordará con mucho aprecio, pero que ahora le toca volar para seguir cumpliendo sueños alrededor del mundo.
En imperdible mano a mano con DIARIO LA PRENSA, Rely Maradiaga rompió el silencio tras su salida de Deportes TVC. Contó la historia de cómo llegó hasta el canal de TV, el regaño de Salvador Nasralla, su primer pago laboral y en qué momento decidió salir del medio.
¿Trabajaría para otro medio de comunicación en Honduras? ¿Lo rechazaron en algunos medios del país?

La Entrevista con Rely Maradiaga
¿Cómo te sentís?
Estoy bien, estoy agradecido, si pudiera definirlo todo en una palabra: es agradecimiento. Han sido unos días de recibir mucho cariño, mucho más de lo esperado, yo esperaba que esto era una noticia no desapercibida, pero que no con tanta repercusión.
Me ha abrumado, sobre todo muchachos que están en medios de comunicación, se han tomado el tiempo de hacer homenajes, reconocimientos, enviar mensajes, hacer un vídeo y esas son cosas que me conmueven profundamente; estoy impactado, feliz de sentir lo que se está cosechando, estoy agradecido con Televicentro, esta ha sido una salida bien amistosa, en buenos términos.
La puerta no es que quedó abierta, la puerta es llévese una llave y vuelva cuando quiera, esa es la realidad, ha sido una despedida necesaria, pero en agradecimiento.
La historia cuando se encuentra con Juan Carlos Chacón en un centro comercial y le da una tarjeta con un número de teléfono, ¿qué pasó después?
Yo tomo la tarjeta, la cual es mi boleto al estrellato, mi boleto hacia Televicentro. De hecho, lo terminó siendo, pero yo tomo la tarjeta, estábamos en Tegucigalpa, vivía y trabajaba en Siguatepeque, en la radio y televisión de Siguatepeque, yo renuncio a todo en un salto de fe, llego a mi casa, le digo a mi mamá que me voy a Tegucigalpa, mi mamá se quería morir, “De qué estás hablando?”, me dice.
No, yo me encontré a Juan Carlos Pineda, me dio una tarjeta, eso era lo que necesitaba, necesitaba una pequeña llave para abrir una puerta grande y eso fue. Cinco días después tengo una llamada telefónica con Juan Carlos, él me contesta.
¿A la primera o tuvo que insistir?
Le marco, él no contesta, le mando un mensaje, él me devuelve la llamada y muy amablemente me aclara y me dice: “Puede haber una oportunidad, pero en la radio, en Fútbol a Fondo Radio, que es un programa que yo tengo de 5 a 6 de la tarde, ahí podemos ver un poco de qué estás hecho, podemos ver si tenés talento, yo empiezo a ir a Fútbol a Fondo Radio el 4 de enero del 2010, ese es el día que me voy a Tegucigalpa.
¿Cómo fue esa llamada con Juan Carlos, recordando el encuentro en el centro comercial?
Yo lo llamo, él en realidad me recordaba más como un cipote en el mall, que dice que quiere ser estrella, pero, cómo que yo tuviese la pinta o talento especial. La realidad es que no, no tenía, no pintaba para que hubiera algo especial.
Entonces, Juan Carlos me recibe y me dice: “Está la oportunidad en Fútbol a Fondo Radio”. El sueldo era a lo que Juan Carlos le saliera de la bolsa, lo que Juan Carlos tenía el viernes para 400 ó 500 lempiras.
¿De cuánto fue su primer pago y su primera vez en un programa deportivo?
Eso, 500, 400 lempiras, era más una cortesía, más como para los pasajes del taxi, más como para seguir viniendo y vamos a ver qué ocurre. De hecho, cuando hablé por primera vez en el programa de Juan Carlos, fue un desastre, hablé muy rápido, con mucho ímpetu, fue el hecho como de querer ganarte, el hecho de querer impactar, que hablara con mucha energía, Juan Carlos tuvo que detenerme.
Juan Carlos cuenta que esa primera vez que hablé en la radio, él pensó: “este cipote es como para una radio, no como para deportes. Y entra una persona que es especial en mi vida como René Mendoza, el productor de deportes, quien me dice: “Juan Carlos, ese muchacho tiene algo especial, solo hay que pulirlo, solo hay que moldearlo, tiene que descubrir”. En ese tiene algo comienza la historia.
¿Cuánto tiempo pasa desde el inicio del programa hasta que es contratado por Deportes TVC?
Cuatro meses.

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¿Cómo aguantaste con ese pago de 500 lempiras y dónde vivía?
Vivía en la residencial Villa Olímpica, apenas cabían dos camitas plegables, ahí vivía con mi hermano que también se había ido a Tegucigalpa a buscar el sueño de trabajar y estudiar en Bellas Artes.
Eran tres fuentes de dinero: los donativos de Juan Carlos, los préstamos que hacía con gente de Siguatepeque, yo les llamaba y les decía: “Loco, prestame 1000 lempiras, viejo, estoy aquí en Téguz buscando el sueño, préstame 500 lempiras.

¿Siempre le prestaban?
Sí, siempre, siempre es algo que recuerdo, y esa lista de personas que me prestaron está más que clara, estoy agradecido. Y lo tercero, era mi mamá, ella me decía: “Hijo, aquí van 1000 lempiras, hijo aquí van 500 lempiras. Además, nos limitábamos con mi hermano a comer lo que había, tampoco nos dábamos la gran vida, cocinábamos.
¿Qué cocinaban?
Éramos unos inútiles. En la cocina había un platillo que era arroz, hotdogs. Era un platillo o menú de dos cipotes que nunca habían estado en una cocina queriendo alimentarse. Hay un montón donde decís tengo que comer.
¿Qué sintió cuando empezó a ver a los Orlando Ponce, Salvador Nasralla, ídolos cuando venía empezando?
Yo les quería sacar plática a todos. La primera persona que a mí me impacta por su amabilidad es Copán Álvarez, yo a Copán lo tenía como “este es el man más creído, guapo, exitoso, todas las marcas lo contrataban, las mujeres le escribían por todos lados, un hombre fiel, pero le escribían todas las mujeres”.
Vos hacés como una anticipo y decís, un prejuicio, Copán puede ser el man más creído, pero es el tipo más humilde, sencillo y tranquilo que vos podás imaginar. Fue el primer tipo como: “ajá y vos qué hacés”. No, mirá que yo soy Rely, vengo de Siguatepeque, y él “Bueno, aquí contás conmigo”.
Gente como Gonzalo Carías, por ejemplo, que de entrada fueron amables. Julio Núñez te abrazaba y te decía: “Che, y confío en vos, vos tenés talento”.
Ese tipo de personas, si tan solo supieran la clase de personas que son, los admirarían el triple de lo que admiran al profesional; ahí hay buenas personas a las cuales les estaré eternamente agradecido. Yo era un cipote que no tenía nada que ofrecerles más que mi cariño.

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Ya recibía sueldo de empleado.
Yo entro como asistente de producción, yo no entro como periodista, ni comunicador, entro como asistente de producción. Es como el chico tiene algo, pero en realidad lo ocupamos para que traiga un café, un cassett para que imprima algo, para que organice un guion. O sea, cero pantalla, a lo mucho una que otra locución, la pantalla llega meses después.
¿Con ese primer sueldo ya respirabas más?
Ni tanto porque lo debía todo. Los primeros cuatro meses más o menos, mitad para ir pagando los préstamos, era pagar, mi primer sueldo en TVC era de 7 mil lempiras, ese fue el primer salario.
Luego trabajó con los grandes en la pantalla, ¿Salvador Nasralla te regañó alguna vez?
Me regañó una vez en 14 años, fue fuerte, pero de entrada Salvador siempre tuvo una particularidad que él en mí admiró, él me decía: “ocupo que hagás el reportaje de las tapadas de tal arquero en 1992”.
Todos lo demás así: “Yo no meto”. Salvador tenía ideas de reportajes medios extraños y yo le decía: “está bien, lo intentaré hacer”. Creo que eso fue lo primero que le llamó la atención, este cipote dice que sí a los reportajes complejos, difíciles.
Entonces, de entrada con Salvador hubo una relación profesional bonita, no te podría decir que es mi amigo como Juan Carlos, René, Copán, porque Salvador es así, mantiene una distancia sana con todos los demás, le tengo cariño, respeto porque aprendí de él.

¿Por qué te regañó?
La única vez que Salvador me regañó fue cuando había un jugador de Francia que era “Papín”, pero la pronunciación es “Papán”. Dije: “Aquí el gol de Papín”, en la wikipedia decía Papín y Salvador con ese tema de los idiomas es complejo, muy metido al rollo. “Papan, viejo, no se pronuncia Papin, es Papan, Papan, aprendételo”.
Se metió a ese rollo y cuando se presentaron otros reportajes, “¿Estás seguro de la pronunciación?”. Esa fue, quizás, la única vez que Salvador me regañó.
¿Te sentiste intimidado?
No, me sentí alegre porque en 14 años Salvador me regañe solo por Papin, nombre´, es una buena trayectoria, buen récord.
¿Si se retira Nasralla de X-0 y te dice Rely échame la mano, le ayudarías?
En X-0 no, en lo deportivo, sin ningún problema, no me veo. ¿Sabés qué es lo que pasa con Salvador? Salvador sería como que alguien dijera: “ahora voy a ser el presentador de Vídeo Match en Argentina”. Todo mundo hubiese dicho que no es Tinneli, no es Adal Ramones.
El día que Salvador se retire nadie va a querer ocupar su puesto porque inmediatamente va a haber un: “no es Salvador, no salta como Salvador”. Esa papa caliente, al menos yo paso, de Cinco Deportivo, sí.
Dice Ángel Hernández que llega, hace su práctica, su primera producción, ¿cuál fue tu primera producción para TVC?
Yo la primera vez que realizo algo en campo para TVC fue en la presentación de la nueva camiseta del Olimpia en 2010. Yo solamente tenía que hacer una presentación de: “así Olimpia presentó su nueva camiseta en tal centro comercial”. Solo eso tenía que decir, pero repetí 52 veces la toma ¿Por qué? Me ponía nervioso, me trababa, el camarógrafo me quería matar, y quería salir con el logo del Olimpia en limpio, el camarógrafo me detuvo y me dijo: “Tenés una última oportunidad, vamos”, ahí salió.
¿Cuánto tiempo tomó para salir de TVC?
Lo medité alrededor de seis meses, hace medio año sentía que se me hacía más complicado, el tiempo entre LUMA, mis conferencias y TVC, era algo más difícil cumplir con el 100% de calidad, algo que acostumbré a la gente, es al 100% de calidad, la gente recibía mi mejor esfuerzo, con los errores que cualquier ser humano puede cometer, yo no quería nunca entregarle al televidente un reportaje al 80%, al 70% o un reportaje por salir. Yo decido mi salida el tiempo que Toni Kroos decide retirarse.
¿Se vio en él?
Salvando las enormes y gigantescas distancias entre Kroos y yo, ese día que Toni anuncia que se va del Real Madrid en su mejor momento, la lección me capturó, la lección de vete en tu mejor momento, andate mientras la gente lamente que no haya más reportajes, no cuando la gente diga: “ahí viene Rely con otro reportaje, el mismo de hace 30 años”.
No quiero que la gente diga: “el muchacho de los Toques”. ¿Qué más hizo? “No, solo los toques,”. Entonces, para abrazar nuevas metas tenía que soltar esta que después de 14 años, y viendo lo que he visto de la gente, este es un paso para evolucionar y abrazar nuevos sueños, es necesario, quiero ser el mejor conferencista de Centroamérica, quiero ser uno de los conferencistas más reconocidos del continente, quiero dar conferencias en toda América Latina.
Sí, quiero que esta empresa se convierta en una productora centroamericana, no solo sirviendo a clientes en Honduras, quiero hacer contenidos para mis propias redes sociales, diferentes, que siga teniendo ese sello que la gente ya conoce, pero también distintas, para abrazar esto, tenía que dejar el que ya estaba cumplido.
Lo bonito es irse por la puerta grande, con el reconocimiento público, con el cariño de tus compañeros, con un mensaje del presidente de TVC en el que diga: “muchas gracias, aquí está la puerta abierta, vuelva cuando quiera”.
Esa es la cosecha, eso como le gustaría a mi papá y mamá que me fuera. Yo dedico a mi padre que está en el cielo, y mi madre que está acá, camine con la calle por la frente en alto diciendo: “ese es mi hijo, el que con todas sus imperfecciones y defectos, trata de hacer un trabajo de excelencia, un trabajo bien hecho.

¿Alguien intentó persuadirte diciéndote que no te fueras?
Hubo un par de reuniones, TVC hizo reuniones, pero la decisión ya se veía venir, ya se sentía que cada vez era más complicado, más sobre la hora, nunca dejó de salir nada, pero costaba más, incluso, hubo algunos partidos donde ameritaba hacer reportajes, estaba haciendo una conferencia, pero ameritaba irse, es una salida en el momento justo.
Hubo un par de reuniones, pero era para, “muchas gracias, mucho gusto, ha sido un honor”. Reuniones emotivas, muy lindas, con mucha camaradería, muchos quieren escuchar controversia, pero no, nos dimos la mano, un abrazo, nos deseamos éxitos.
Como dijo Juan Carlos Pineda en su Instagram, “Aprendimos todos”, yo fui el primero, nada de lo que hago hoy existiría si no fuera por TVC, donde quiera que yo vaya, donde quiera que esté, le rendiré y diré tributo a TVC por lo que me enseñó.
¿Trabajaría para otro medio de comunicación en Honduras?
No ha llamado nadie, pero de momento no creo, quiero darme un espacio, quiero ser coherente con mi mensaje, porque si aparece en redes con un mensaje diciendo: “hola, dejo TVC para dedicarme a mi negocio”, y a las dos semanas apareces en otro medio, la gente va a decir: “bueno, Rely, estás en otro medio, uno debe ser coherente con lo que expresa, no es que cierro la puerta a nadie, pero a futuro, de momento, mi función gira a esta empresa y conferencias.

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¿Cómo fue esa charla con Juan Carlos Pineda?
Es el papá mío de la tele. Fue una llamada, yo no le contesté dos veces. Cuando yo mando el correo en el cual comunico que no sigo, Juan Carlos se tarda dos días en llamarme, sabía, puede que esté enojado, resentido, pero cuando llamó fue más papá que nunca.
Me llamó para decirme: “lo entiendo, lo felicito, ha sido un gusto”. A mí me sorprendió porque Juan Carlos tiene la potestad de llamarme y regañarme por lo que quiera, lo veo como una figura, me puede regañar por lo que él considere, a ese nivel lo respeto. Cuando veo a JC llamando, digo “Uy”. Llamó dos veces, pero a la tercera: “Aló Jossi”, yo ya sé que la cosa va por buen camino.
Al final yo llegaba con guiones en el que Juan Carlos salía con ras, ras, esto no se dice así, esto se puede decir en menos palabras, aquí tenés que contar primero el contexto. Esas son cosas magistrales que ya ejerce el periodismo, lo atesoro, aprendí de él.
¿Te ha contactado alguna cadena internacional?
No, nunca. Yo tuve un acercamiento para algo allegado a los Juegos Olímpicos de Tokio, pero no se llegó a un acuerdo, lo que ellos querían par mí no era posible realizar en aquel momento, prefiero ser sincero y decir que no ha llamado nadie.
¿Estaría abierto a una posibilidad de ir a una cadena internacional?
No, de momento estoy enfocado acá. ¿Por qué te digo que no? Primero, porque no tengo la oferta real. Aquí en LUMA trabajan 16 personas, estas 16 personas son muchachos que creen en mí. No puedo venir un día y decirles: “Hola muchachos, cierro la empresa mañana porque el jefe se va a trabajar al extranjero”.
¿Si te vas dejarías la empresa en alguien más?
De momento no puede quedar en nadie más. Ahora, dentro de dos años puede que tenga dos tipos formados que puedan ocupar mi lugar y yo pueda irme o si esta empresa imaginaria del extranjero me llama y me dice: “Vos desde Honduras podés”, podemos verlo.
Vos en la vida no tenés que matricularte con el no nunca. Yo cuando un jugador dice: “yo jamás jugaría ahí”, brother, todos los días las tripas te rugen, dejá de decir eso.
Yo tengo la camiseta de la empresa bien puesta, usted puede andar la camiseta de la empresa donde usted trabaja, pero no se pelee con nadie, porque usted no sabe en qué momento puede tocar la puerta de alguien más, usted no sabe en qué vueltas de la vida va a tener la necesidad de buscar a aquél con quien usted se peleó, yo me llevo con todos los medios de comunicación de este país, con todos, me llevo con Mauricio Kawas, con Eduardo Maldonado, con nadie me he cerrado la puerta, porque he entendido que vine a hacer un trabajo, no vine a desmeritar a los otros.
¿Te rechazaron en algunos de estos medios del país?
Para nada, siempre pienso que la puerta te la cierra Dios, que vos querés entrar a este lugar, y es Dios que te dice: “no es aquí, hijo. Siga caminando, más adelante le tengo la puerta”.
Yo intenté trabajar en varios lugares, pero me rechazaron, me hubiese gustado que en los lugares que las formas no hubiesen sido tan crueles para rechazar, pero no guardo rencor.
¿Cuál fue la más cruel?
Una vez hice un casting en televisión, no nacional sino regional, era de San Pedro Sula. La persona me dijo: “Te podía contratar si te hubieras venido con una camiseta más fina”. Yo era como esto es lo más fino que tengo, siento que ando de gala, ando top.
¿Lloraste, te sentiste triste?
No, yo he tenido la particularidad de perdonar rápidamente, de darle vuelta a la página. Una vez leí que uno no tarda en ser mencionado 0.06 segundos, eso es lo que tardo en decir no, pero hay gente que carga con ese no toda la vida; brother, dale vuelta a la página, seguilo intentando, yo cada vez que me rechazaron era como, dale el siguiente.
Al final me rechazaron de todos los lugares, pero lo seguí intentando. Yo pienso que los exitosos son necios que nunca se rindieron, punto. Son necios que siguieron intentando cada día.
¿En quién se inspiró Rely Maradiaga para hacer El Toque?
Específicamente me gustaban los reportajes que hacía Diego Korol en Video Match, porque era de humor, molestaba a los jugadores, ese tipo contaba los partidos desde una óptica diferente, enfocaba la cancha y la grada.
En Honduras antes de que apareciera El Toque, de manera oficial, sé que algunos compañeros lo hicieron. En Honduras, antes de que aparecieran los toques, vos si tenías la suerte de que te captaran en algún momento, era la única posibilidad de que vos quedaras en la historia de un partido, que cuando en la televisión pasara y salieran flashes de la gente, si vos salías ahí tenías suerte.
Los Toques era para que la gente dijera: “había una cámara cerca, púchica´, es probable que salga en estos reportajes”. Hay gente que conserva esos tres segundos que salió en un Toque, era darle voz a la gente, ¿cuándo un ciego podía salir para expresarle a la gente lo que siente por un equipo? ¿Cuándo ese aficionado incondicional de la Selección había tenido la posibilidad? El Toque vino a darle voz al pueblo del fútbol.

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¿Siempre fue su propósito hacer color desde que salió de Siguatepeque?
No, nunca había hecho reportajes en los estadios, nunca. Yo en Siguatepeque jamás hice algo así. Yo llego con la intención de narrar, era lo que me gustaba, lo que me apasionaba, pero la fila de narradores en TVC era enorme: Salvador, Orlando, Copán, Gonzalo, Yanuario, Carlos Ordoñez...
Tenían que chocar siete compañeros para que a mí me llamaran y me dijeran: “Rely, narrá un partido”. Hacerte un hueco era complicado, a mí la voz para narrar no me da, siento que no me da, vos tenés que aceptar en la vida las cosas que no te salen, lo intenté con mucho amor y esfuerzo, pero no te sale y punto, vete a lo siguiente.

¿Alguien te dijo o salió de ti?
Fui yo, soy muy autocrítico, yo veo mis reportajes, los veo tres veces: cuando lo reviso por última vez lo dejo ir. La segunda vez es cuando lo veo en tele, lo disfruto. Y la tercera vez es al día siguiente para destrozarlo, para encontrarle todos los errores habidos y por haber.
Que aquí le subiste mucho a la música, que esto aquí, esta cita no, esa permanente búsqueda de los errores te permite crecer. El día que yo diga: “no, yo ya sé a hacer los reportajes”, ese día perdí la magia.
El punto es revisarlos, criticarte, vos tenés que ser tu primer crítico. Si no sos excelente en algo, voy a lo que sigue, me gusta la excelencia, me gusta hacerlo bien, quiero hacerlo excelente. Como la fila de narradores era muy grande, un día se nos ocurrió la idea de ir a hacer un reportaje en estadio.
René Mendoza me dijo que fuera a buscar historias. Fui, me encontré historias, hice mi primer reportaje de Olimpia vs Puerto Rico Islanders. Me fui vestido como cajero de banco con una camiseta manga larga y corbata, pero me gustó una cosa, el contacto con la gente en medio de la grada, me gustó la sensación.
Como yo había sido tan aficionado, toda la Eliminatoria en Sudáfrica 2010, estuve en sol sur del estadio Olímpico de SPS. Entonces, yo descubrí una cosa, yo sé lo que siente el aficionado después de seis horas bajo el sol, yo sé lo que es eso, le puedo dar el sentido de reportaje de un aficionado, ahí pegó.
¿En qué momento te das cuenta que eras bueno para el color?
Yo me doy cuenta no en el primer reportaje, me doy cuenta en el quinto reportaje, cuando recibo un tuit, te estoy diciendo el Twitter de 2010, una cosa prehistórica, lo recibo que decía: “muy bueno lo de ese muchacho y arroba Rely Maradiaga”, nunca había recibido un halago.
Yo entré en abril y ese tuit fue en diciembre, más o menos en 2010. No recuerdo quién lo hizo, pero muchas gracias. Ese tuit recuerdo que lo imprimí, que lo tenía ahí que alguien le gusta lo que yo hago. Después de eso fueron diez tuits, luego 100, el último reportaje de Olimpia recibió un reportaje de 7 mil tuits.
Se acostumbró al elogio, ¿pero cómo tomó los comentarios de haters?
Somos como pintores, un reportaje es como una pintura, te imaginas un pintor que hace un paisaje en una playa en un atardecer y lo exhibe en la galería, esa es una pintura. Luego llega alguien y dice: “Me hubiese gustado que aquí haya una cuatrimoto”.
Y él: “permítame, ya le hago una cuatrimoto”. Y llega otro diciendo: “Aquí hubiese sido bueno un rascacielos en medio del mar”. La mejor manera es no leer. ¿Por qué no leer? Porque cada cabeza es un mundo y porque la gente tiene todo el derecho de decir: “¡qué maravilloso reportaje!”, también tiene el derecho de decir: “¡no me gustó!”.
Entonces, yo dormiré porque hice mi mejor esfuerzo, ¿por qué? El tema de los medios de comunicación es pasajero, todos los grandes comunicadores de la historia fueron, existieron y se fueron.
Uno es un breve momento, al final, lo más importante es tu familia, eso es lo más importante, lo más grande que tenés en tu vida son tus amigos, familia, tu gente. El público es importante, pero insisto, cada quien juzga desde sus perspectiva.
Por ejemplo: no pretendo que un aficionado de tal equipo le guste el reportaje a su equipo contrario, mucha gente saca un halago, su cólera, yo dejo. Ahora, cuando se meten en lo personal yo bloqueo, ahora no puedo porque la página de Facebook tiene 570 mil seguidores, ya no puedo, antes sí, prefiero no leer, lo que no lees, no te afecta.
¿Cuál es tu Toque favorito?
Durante varios años el que más disfruté fue un Real Madrid vs Barcelona, que fue antes de la pandemia, el último gran partido del fútbol antes que el mundo se detuviera una semana después, el último partido en el ahora viejo Santiago Bernabéu, el último clásico de Messi en el Bernabéu, estuvo Cristiano Ronaldo en la grada.
Ese partido tuvo todos los elementos para ser inolvidable, hasta que llegó noviembre de 2023, hice el que para mí es el mejor reportaje de Selección que haya hecho, es mi favorito, ese es el que digo que ha sido el mejor de Selección, se llama: “La noche de todos”.
Fue el reportaje del Honduras vs México en la victoria en el estadio Nacional lleno de gente de fe, de esperanza ante México que venía bien, ante una Honduras que se venía armando, el empuje de todos, esa es una noche épica y maravillosa.
Me quedo con ese de Selección que solo es comparable con el que realicé contra México en marzo de 2013, empate 2-2, aquella recuperación de Honduras con goles de Bengtson y Costly, ese es otro de los reportajes insignias, son los que más me van a costar dejar de Selección.
Yo con la Selección no soy periodista, lo admito, yo con la Selección soy débil, es el amor más grande futbolísticamente hablando de mi vida, pero lejos. Yo te digo, desde el primer reportaje de Selección que hice, siempre lloro en el himno nacional, porque vivimos en un país tan dividido por muchas cosas, nos divide todo, la política, religión, hasta los propios equipos de fútbol.
Por un momento cuando todos empujamos ese barco que se llama Honduras, bajo la excusa de una Selección, eso para mí jamás he dejado de llorar en el himno. Ya si no puedo hacer reportajes de Selección, lo quiero vivir como aficionado, voy a estar ahí, apoyaré a mi Selección.

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Toques de Liga Nacional, ¿se ha aburrido de realizar en torno al campeón Olimpia, le cuesta hallarle un ángulo diferente?
Es muy difícil, Olimpia siempre pone la vara más alta y más alta, la culpa no es de Olimpia, la culpa es de los otros nueve que no se pueden poner a la par de ellos. Sí me hubiese gustado, dentro de estos últimos, haber hecho otro de estos nueve equipos, uno de otro equipo, para que no quedara esa sensación.
En algún momento pensé decirle a Televicentro: “Quiero cerrar en diciembre para ver si otro equipo gana, quiero que mi último reportaje sea en diciembre, para ver si un Real España gana, si un Marathón, un Motagua”, pero después dije: este Olimpia va a seguir aumentando a seis meses, seis meses.
Sé que por la rapidez trabajaba con dos reportajes de forma paralela, también trabajó en una de Marathón, ¿cuántas historias han quedado a medio palo?
La mitad, desde hace seis años tengo la posibilidad de tener dos cámaras. Entonces, era una cámara en cada historia. En la última final habían siete cámaras: tres del lado de Olimpia y cuatro en el lado de Marathón cubriendo dos historias de ellos. Esas historias cuando estás grabando a la gente y vos le decís: “si su equipo gana usted sale, si su equipo no gana no es mi culpa, usted me concedió el espacio”, vos se lo aclarás a la gente. ¿Por qué? La gente te abrió su casa, espera, pero vos le decís que dependes del equipo.
Una de las historias de Marathón era de doña Queta, fui la mañana de ese sábado a estar con ella, cuando iba camino al estadio decía: “Marathón, dale una alegría”. Al final no se pudo, ella ya sabía que si Marathón no quedaba campeón el reportaje no salía.