25/05/2024
05:46 PM

La cara de la derrota

La copa número 23 tendrá que esperar. Olimpia reaccionó, pero demasiado tarde, aún con la ventaja de 1-0, del primer partido de la gran final, no pudo retener el título, que ahora es de Marathón.

La copa número 23 tendrá que esperar. Olimpia reaccionó, pero demasiado tarde, aún con la ventaja de 1-0, del primer partido de la gran final, no pudo retener el título, que ahora está en poder del Marathón.

Era de esperarse que al final del partido las caras largas de los jugadores y aficionados olimpistas contrastaran con las de los alegres y felices campeones. Los albos llegaron a esta instancia tal vez no tan convencidos de que podían levantar esa copa, y así fue.

Los aficionados olimpistas no tendrán esa soñada navidad blanca. Ahora tienen que conformarse con un subcampeonato que no se puede comparar a la alegría de la obtención del título.

El banquete estaba servido, pero al final todo fue verde. Los olimpistas se regresaron a la capital con las manos vacías y con el pesar de que estuvieron tan cerca; pero el destino quiso que no salieran victoriosos del estadio Olímpico, donde una vez más mordieron el polvo contra un inspirado Marathón que en casa se dio a respetar.

El Matador Wilmer Velásquez no se merecía esta triste despedida, pero en el fútbol no es de merecer, sino de hacer y los verdolagas lo consiguieron.

Es indudable que si bien en San Pedro Sula hay mucho júbilo por la victoria de uno de sus hijos, en muchos rincones del país existe el pesar que dejan las derrotas por parte de los aficionados merengues y sobre todo una tan importante como es la gran final.

Una imagen habla más que mil palabras y el rostro de los jugadores albos lo decían todo después del último silbato.