Rosalía convirtió el escenario en el famoso club berlinés y montó su propia rave junto a un grupo de bailarines, con movimientos espasmóticos y una base electrónica del estribillo.
La cantante catalana Rosalía abrió su lado más personal al relatar una experiencia sentimental que la impactó profundamente y que, según confesó, aún no olvida