Comunicar bien no es maquillar la realidad. Es ayudar a que la sociedad entienda qué ocurre, qué se investiga, qué se corrige y cuáles son los pasos siguientes.
Hoy el periodismo enfrenta también una amenaza distinta: la sobreabundancia de mensajes falsos, manipulados, emocionales o interesados que circulan más rápido que la verificación.
La capital industrial no puede ver el CAFTA como pasado. Debe verlo como una herramienta vigente para hablar de productividad, innovación, valor agregado, infraestructura.