KillSec, al que se le atribuyen 1.000 posibles ataques en todo el mundo, robaba los datos de las víctimas (a menudo información confidencial de empresas o clientes) y los almacenaba en un servidor
Una investigación de la ATIC permitió capturar a una mujer, señalada como la séptima implicada en una red que habría utilizado “phishing” para acceder a la cuenta bancaria de una víctima