Sentimiento de culpa: por qué aparece y cómo puede superarse

Al sentirnos mal con nosotros mismos tendemos a torturarnos con un diálogo interno hiriente y peligroso

San Pedro Sula. La culpa afecta sus decisiones, relaciones y experiencias interpersonales. Se acompaña de angustia, ansiedad, miedo y hasta depresión. Es una acción provocada por un sentimiento de responsabilidad por un daño causado o, bien, puede creerse que se ha ocasionado y eso genera esa emoción. Sus bases se originan en aspectos familiares, sociales y los propios aspectos psicológicos de la persona.

“La cantidad de daño que le puede causar es de gran magnitud, empezando por la inseguridad o dificultad para ordenar los pensamientos, la desvalorización del “yo”, ansiedad, angustia permanente, depresión y hasta trastornos obsesivos”, dice la psicóloga Kimberlin Villatoro.

Con el pasar del tiempo, desde la infancia y por medio de la educación recibida en el hogar, esta sensación se puede potenciar en gran medida, y es por esto que los padres juegan un rol decisivo en el desarrollo moral de sus hijos. Algunos sentimientos de culpa son sentirse mala persona, sensación interna permanente de haber hecho algo malo, de haber infringido algún mandato, ley o principio ético.

Como todo problema, para poder solucionarlo hay que afrontarlo de manera positiva. También es importante reconocer lo que se padece y así dar ese siguiente paso en la búsqueda de la restauración.

Villatoro recomienda algunos pasos para atravesar efectivamente ese camino espinoso de la culpa, “primero recuerde que es un humano, es una persona que siente como cualquier otro. Segundo, recuerde que siempre tenemos la oportunidad de reparar, la culpa también nos apoya y nos lleva a un aprendizaje”.

También identifique sus sentimientos, sus creencias, sus pensamientos y exprésese de una manera adecuada. Por lo tanto, es clave que evite reprimir sus emociones. Sea amable con usted mismo y no olvide que también tiene derecho a sentir y a equivocarse. Por último, busque una solución, le invito a ocuparse en lugar de preocuparse”.

Es posible comenzar desde donde esté con estos consejos para aliviar esa presión constante que nos provoca la culpa, recuerde que no se soluciona de la noche a la mañana, pero que con un simple paso nuevo que incorpore a su vida ya es un progreso que desencadenará la paz que su corazón y mente necesitan.

No se encierre ni lo calle, “si considera que la culpa le está impidiendo avanzar, es importante buscar apoyo profesional cuando nos inhabilita, nos bloquea o no nos permite avanzar, cuando afecta la autoestima, la seguridad propia, nuestras relaciones con los demás y cuando experimentamos ansiedad, depresión o pensamientos negativos recurrentes”.