Aplazar tus actividades para después, aún cuando no estás haciendo nada, es un mal hábito que debes corregir si quieres lograr todas tus metas este 2021
Aplazar tus actividades para después, aún cuando no estás haciendo nada, es un mal hábito que debes corregir si quieres lograr todas tus metas este 2021

8 pasos para no posponer tareas

Si tienes el mal hábito de posponer deberes y planes, seguro sufres de procrastinar. Y para que este 2021 logres todas tus metas comienza por vencer este principal obstáculo.

Procrastinar es el hábito de aplazar todo para otro momento aunque lo que tengamos que hacer sea algo de mucha relevancia.

Mireya Nasser, coach en crecimiento personal, mindset y salud integral, dice que procrastinar es dejar las tareas o cosas de nuestro día a día para “después”, pero muchas veces ese después no llega o tarda en llegar.

Procrastinar es un hábito que todos tenemos, solo que en unas personas es mucho más fuerte y puede afectar su vida profesional y personal. Es preferir hacer algo de menor importancia, desde la perspectiva propia, y más entretenido por algo de mayor importancia.

Por su parte, Allang Rodríguez, psicólogo, con maestría en Psicología Social, especialista en manejo traumático complejo, dice que corresponde a la psicología social y clínica.

Se puede estudiar desde la antropología social, ya que allí se estudia la cultura, la idiosincrasia, la cosmovisión, etc. Recordemos que el ser humano es el “yo más las circunstancias sociales que lo rodean”: familia, comunidad, país, cultura.

Procrastinar se puede calificar como racional y como irracional, es decir, puede ser algo consciente y algo inconsciente. Consciente si es aprendido de la parte cultural, si se ha observado desde pequeño a los adultos postergar las actividades, es una forma evasiva de enfrentar la realidad. Inconsciente, ya que puede ser por aspectos estrictamente emocionales, verdades que no se quieren enfrentar.

Nasser asegura que “se puede decir que algunas veces viene por nuestra actitud hacia una tarea que no nos emociona o no queremos hacer. Puede ser parte de nuestra programación, lo hacemos inconscientemente. La raíz viene de nuestro paradigma, que es una multitud de hábitos que controlan más del 96% de nuestros resultados y acciones.

Ambos coinciden en que muchas veces la procrastinación se desarrolla desde la infancia por patrones familiares. Posiblemente hubo situaciones traumáticas, y el hecho de postergar es un mecanismo de defensa adaptativo por el que optó para protegerse.

Si pensar en alguna actividad pendiente genera perturbación física y emocional significa que genera ansiedad, por ende se prefiere postergar, ya que afecta la salud física y psicológica”, agrega Rodríguez, docente de la carrera de Psicología de la Unah-vs y Ceutec.

No quiere decir que es una persona haragana, simplemente es parte de su paradigma y tiene que tomar conciencia de esto para poder cambiarlo. “Algunos hábitos de las personas que procrastinan es que siempre entregan tarde las cosas, hacen las cosas fáciles primero, se distraen fácilmente, esperan a que estén de buen humor para hacerlas”, añade Nasser.

Los expertos afirman que las consecuencias tanto a corto como a largo plazo son graves, pues no puede llevarse una vida sana si se vive postergando tareas importantes, ya que esto afecta relaciones interpersonales, de pareja, comunitarias, sin metas laborales y profesionales. Su impacto siempre será negativo. Pueden experimentarse niveles más altos de frustración, culpa, estrés y ansiedad y, en casos extremos, esto puede parar en baja autoestima y depresión.

Afecta a nivel psicosocial, pues daña a la persona y a quienes tiene a su alrededor.
Si este problema va más allá de los 6 meses, lo más recomendable es buscar ayuda, como lo indica el profesional de la salud mental.

“Si es consciente de que su postergación es un mecanismo que le ayuda a sobrevivir; es decir, que es el resultado de un instrumento de protección que se ha desarrollado por situaciones traumáticas del pasado, lo va a seguir haciendo, pues lo mantiene con vida, porque le evita experimentar pánico y ansiedad. Sería ideal que tome la decisión de tener un proceso terapéutico para saber el porqué del problema y vivir una vida plena”.

Si quieres arrancar bien este 2021, entonces comienza por quitarte este mal hábito, solo así lograrás todas las metas que te propongas.

Mireya Nasser, mindset y autora en redes de Tu Vida en Balance, sugiere seguir los siguientes ocho pasos para vencerlo. ¡Ánimo, sí se puede!

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Toma la iniciativa para lograr el cambio este 2021



1. Toma decisiones comprometidas, por ejemplo, “esto lo haré y completaré en 3 días”; confía en ti y podrás lograrlo.

2. Si es muy grande lo que tienes que hacer divide la tarea en pequeños pasos. Si gustas pon alarmas y programa una hora para cada parte.

3. No trates de que todo salga perfecto. Esto puede ser algo por lo que estés fallando, solo haz tu tarea y no busques perfeccionismo, sino calidad y puntualidad.

4. Date un premio, aunque sea pequeño, por cumplir esa tarea que no querías. Tal como se premia a un niño por sacar buenas notas en sus estudios, motívate y hazlo también contigo.

5. Cambia tu actitud y pregúntate a diario ¿la procrastinación me llevará a la vida que quiero? Si tu respuesta es no, empieza cambiando tu actitud.

6. Busca una pareja que te ayude a formar el hábito y a quien le puedas rendir cuentas sobre tu progreso.

7. Cuando notes que estás procrastinando, inmediatamente toma acción, auque sea pequeña. Lo importante es que no caigas y seas consciente de que es un problema y no te beneficia.

8. Repítete a diario una afirmación que te ayude a crear un nuevo hábito, por ejemplo: “soy una persona productiva y disfruto terminar todos mis deberes”.

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Los expertos afirman que las consecuencias tanto a corto como a largo plazo son graves, pues no puede llevarse una vida sana si se vive postergando tareas importantes


Causas
Tu procrastinación puede venir de:
• Sentir que hay otras cosas que debes hacer primero.
• Falta de confianza en la tarea.
• Necesitas organizarte primero.
• Perfeccionismo y miedo al fracaso.
• Te sientes abrumada al pensar en ello.
• Tienes demasiado trabajo que hacer a la vez.
• Falta de decisiones.
• Encuentras la tarea aburrida o desagradable.
• Falta de programación.
• Falta de disciplina, el poder darte una orden y seguirla.