Para pintar en superficies reducidas se recomienda usar un trozo de tela de mohair, sin pelo, montado sobre espuma plástica y sujeto a un mango.
Su tamaño puede variar. Las más grandes se emplean para cubrir zonas muy extensas y las más pequeñas para rematar bordes, esquinas y contornos de interruptores y cercos de puertas, explica el pintor de Jorge J. Larach, José Velásquez.
¿Por qué usarlas?
Son una buena alternativa a la brocha y el rodillo para pintar grandes superficies en poco tiempo. Gastan poca pintura y no dejan marcas de pelos.
No deben emplearse en superficies que tengan gotelé o cualquier otra textura que pueda dificultar el deslizamiento de la almohadilla por la pared. Si las utiliza en estos casos, cubrir mejor la pared al aplicar una capa más fina de pintura ya no será tan difícil, quedando la pared pintada de forma irregular.
Claves para su uso
Para impregnar una almohadilla, basta con humedecerla en la pintura.
Use la cubeta si quiere que se cargue igual por toda su base. Cuando emplee una cubeta normal, debe impregnarla y escurrir el exceso en la zona estriada.
Hay cubetas con rodillo. En este caso, en vez de mojar la almohadilla directamente en la cubeta, debe presionarla esponja sobre el rodillo, haciéndolo girar.
Si va a pintar una pared, conviene colocar cinta de enmascarar al ras de las esquinas para evitar pintar el techo.
Comience siempre a pintar al borde del techo para crear un perímetro alrededor de la superficie de las paredes.
Debe cubrir zonas de un metro cuadrado, con pasadas paralelas. Luego haga otra pasada en sentido perpendicular.