04/04/2026
02:03 PM

El encanto de las ciudades gemelas

  • Actualizado: 27 enero 2007 /

Visitar estas ciudades gemelas del occidente del país es un paseo único que mezcla atractivos del paisaje natural, la cultura viva y la religiosidad en poblados con una historia común, aunque diferentes, sin perder de vista la lucha por su desarrollo.

    Visitar estas ciudades gemelas del occidente del país es un paseo único que mezcla atractivos del paisaje natural, la cultura viva y la religiosidad en poblados con una historia común, aunque diferentes, sin perder de vista la lucha por su desarrollo.

    Los pueblos indígenas asentados en el lugar marcaron a las dos ciudades: una fundada por los lencas y la otra por los eramaní, fundadores de estos poblados. Una calle apenas separa a las ciudades.

    Si usted viaja de San Pedro Sula o Tegucigalpa, el punto de encuentro es Siguatepeque, para desviarse hasta la ciudad del manto blanco, llamada así por la densa neblina que cubre a las ciudades al amanecer y al anochecer.

    Si va por la zona occidental, Gracias, en Lempira, es el punto de partida.

    Atractivos

    El primer punto en la gira nos ubica en el corazón de Intibucá.

    A veces es difícil saber si se ha cruzado la calle que divide las ciudades, pero poco a poco se las identifica y comprende cuándo se puede hablar de La Esperanza o cuándo de Intibucá.

    En la gira, el templo religioso marca el inicio del recorrido por la senda del casco histórico; el templo data de 1883 y su principal atractivo gira en torno a la devoción que el pueblo y los visitantes demuestran a su Cristo Negro.

    La imagen está situada en el centro del altar, miles de feligreses acuden especialmente en la fiesta del 15 de enero, cuando las peregrinaciones son masivas y se vive la fiesta de la fe.

    El parque central es otro punto de la ruta que reúne a los parroquianos de las ciudades; los monumentos a los héroes nacionales y a la madre sobresalen en el parque, donde los árboles y la naturaleza hacen de este sitio un lugar perfecto para descansar.

    La gira continúa y nos lleva a uno de los edificios antiguos que albergó en un tiempo todas las oficinas estatales del lugar; ahora se conserva y forma parte de la gira programada por el casco histórico de la ciudad.

    Al fondo de La Esperanza encontramos La Gruta, un pequeño templo que, según los pobladores, fue construido en 1932, en el tiempo del general Carías.

    La edificación está construida completamente con piedra. Fue un trabajo comunitario realizado por los reos del centro penal del lugar; es el centro de adoración de la virgen de Lourdes, donde cada 11 de febrero se realiza una festividad especial en su honor.

    Es el único momento del año en que el templo permanece abierto.

    Tras la gruta encontramos los baños públicos de la ciudad. Son una mezcla interesante: sus aguas al amanecer son calientes y al atardecer son frías, muchos dicen que quien se baña en este lugar se queda para siempre.

    El paseo por los diez chorritos también forma parte de la gira, esta agua nace en el cerro San Cristóbal, una de las montañas más altas del lugar.

    Desde el cerro de Los Hoyos, a 20 minutos de La Esperanza e Intibucá, se contempla las ciudades gemelas.

    El paisaje desde esta altura es impresionante, la naturaleza ha sido muy bondadosa con este lugar, donde la vegetación se mantiene virgen y por ello es una de las zonas más heladas de Honduras.

    En la zona de Azacualpa se encuentra la impresionante laguna de Chiligatoro, que por su encanto es una de las más visitadas en la zona.