Un joven que no era consciente de sus actos y que vivía sumergido en un mundo imaginario se convirtió en una víctima más de la ola de violencia que golpea al país.
Matones le quitaron la vida a Carlos Roberto Amaya Soriano (25), originario y residente en aldea El Calán Viejo del municipio de Villanueva.
El cuerpo del joven fue encontrado dentro de sacos en las cañeras del sector El Bálsamo de este municipio.
Ayer a eso de las 7:00 am, trabajadores de un ingenio azucarero que iban para sus labores descubrieron el cadáver e inmediatamente avisaron a las autoridades.
Mencionaron que ellos observaron cuando desde un pick up lanzaron un bulto a la orilla de la calle y luego alejarse del lugar. Al acercarse descubrieron que se trataba de un cuerpo humano.
Tras la noticia del hallazgo, familiares de Amaya Soriano se trasladaron a la escena y allí lo reconocieron.
Informaron que el muchacho había desaparecido desde el mediodía del domingo, cuando salió de la casa y no regresó.
“Él andaba enyesado el brazo izquierdo porque había sufrido una caída, él no trabajaba porque tenía problemas mentales y no se acordaba
Los dolientes dijeron que Amaya Soriano cuando salía de la casa de sus padres solía quedarse en la vivienda de su hermana en la comunidad El Calán Viejo.
Peritos forenses que participaron en el levantamiento del cadáver dijeron que tenía sus pies atados con una cabuya y sus brazos hacia atrás y que presentaba señas de tortura. Tenía de cuatro a seis horas de haber sido asesinado.
Miembros de Inspecciones Oculares de la Dirección Nacional de Investigación Criminal dijeron que el crimen podría estár relacionado con las peleas de territorio entre bandas criminales de Villanueva.