Las calles de las colonias Del Valle, la Periodista y Calpules, adonde hay más de 4,000 habitantes, permanecen desoladas por el aumento en los hechos delictivos en esta zona que han provocado el encierro de los vecinos, quienes no salen por temor a ser víctimas de los malhechores.
Según los residentes del lugar, cada día son más las casas que son puestas en alquiler o a la venta por familias que salen “huyendo” luego de haber sufrido saqueos en sus hogares.
“Muchos están vendiendo sus propiedades para comprar en lugares más seguros, nosotros tenemos miedo, lo que hacemos es estar pendientes cuando vamos a salir de las casas porque a veces al abrir el portón los ladrones se mente. Aquí es raro ver patrullajes de los policías”, manifestó Betha Orellana, vecina del lugar.
La posta de la Satélite es la encargada de brindar seguridad a estas colonias, pero los elementos policiales no se dan abasto para cubrir la gran demanda de seguridad que existe. En la estación solo hay asignados 50 policías que están divididos en dos turnos y apenas cuentan con cuatro patrullas y una motocicleta para atender alrededor de 47 comunidades con un aproximado de 200,000 habitantes.
“Hacemos lo que podemos y tratamos de dar respuesta, pero se necesitan al menos unos 200 policías más para combatir las incidencia delictiva”, explicó el subinspector de la policía Luis Ramos, y segundo al mando en el distrito 26 del sector Satélite. Agregó que la relación debería ser 300 habitantes por policía, pero esto no se logra debido a la sobrepoblación de los barrios.
El comisario Hugo Salvador Velásquez, vocero de la Policía Nacional en la zona noroccidental, manifestó que hace dos semanas atrás se capturaron a tres de las bandas que sembraban el terror en la zona.
“Los delincuentes entraban a robar a las casas y algunos exigían pagos para dejar tranquilas a las familias y por eso muchas personas abandonaron sus viviendas, estuvimos haciendo operativos y se capturaron tres bandas”, manifestó Velásquez.
Corredor de asaltos
La calle principal de la colonia Del Valle sirve de acceso para llegar a los centros educativos Intae (Instituto Tecnológico en Administración de Empresas); UPNFM (Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán) y la Clínica Periférica Calpules del IHSS (Instituto Hondureño de Seguridad Social), se ha convertido en el centro de operaciones de los ladrones debido a que semanalmente circula por esta vía una
población flotante de 8,000 personas entre estudiantes de ambos centros y pacientes del IHSS.
“Nos afecta enormemente la inseguridad en el sector porque hay una gran afluencia de jóvenes estudiantes que ingresan a este centro entre 6:30 y 7:30 de la mañana, hora que aprovechan los delincuentes para cometer sus fechorías. Entre las 12 y la 1 de la tarde también tenemos la misma dificultad”, declaró José Antonio Alas Menjívar, director del Intae.
Alas aseveró que los maestros también están expuestos a la inseguridad, algunos no tienen vehículo y los que andan en carro también corren peligro, “La vez pasada a una compañera que salió del colegio la siguieron desde aquí y le quitaron su vehículo antes de llegar a la colonia Miguel Ángel Pavón”.
Jorge Rodríguez, director de la UPNFM, dijo: “Tenemos problemas igual que el Intae, pues los estudiantes son asaltados en las afueras de nuestras instalaciones, es donde más atracos se dan.
Pero además los delincuentes se filtran y han asaltado a nuestros estudiantes adentro de nuestro centro de estudio a pesar que tenemos seguridad privada en el interior de la Universidad”.
Los pacientes del IHSS que diariamente acuden al hospital también son presas de los delincuentes, quienes se han robado parte del cerco que es de barandas de hierro, según Elizabeth Núñez, gerente del hospital.
“A nosotros nos han robado parte de las barandas de la clínica, ya son doce lienzos los que se han llevado. Además muchos de los pacientes le comentan al personal médico que antes de llegar a la clínica fueron asaltados.
También nuestro personal es víctima de asaltos, especialmente los que salen por la noche para regresar a sus casas”.
En el Intae hay 3,200 alumnos matriculados, 3,000 en la Pedagógica y 8,000 pacientes asisten al Ihss al mes en busca de atención.
“Nos pegan coscorrones”
Los muchachos que asisten al Intae dicen que los delincuentes los han dejado muchas veces descalzos cuando no portan dinero. “Nos piden los zapatos, las camisas, celulares, lo que andemos tenemos que darles, y si no llevamos nada nos pegan coscorrones y tocan a las compañeras, contó Jerson Ramírez, quien ha sido víctima de los delincuentes.