La falta de recursos económicos han puesto en jaque a las autoridades de la fundación Luis Braille, ya que el presupuesto es insuficiente para el pago de personal, de servicios públicos y mantenimiento del centro.
Rubén Vásquez, director de la institución, explicó que se han retrasado en el pago de salarios por no tener con qué honrar esa deuda.
“Les debemos a los maestros dos meses de salario, gracias a Dios ellos son comprensivos y esperan hasta que conseguimos el dinero”, contó.
Agregó que necesitan cada año un millón y medio para funcionar. El 90% de esos fondos se consiguen a través de donaciones; pero debido a la crisis económica en el país, cada vez son menos las empresas que contribuyen.
“Solo los bastones que usamos, como son especiales, cuestan alrededor de 20 dólares. Podría parecer poco, pero para nosotros ese costo es muy elevado. Muchas veces los padres de los niños me llaman y me dicen que no vienen porque no tienen dinero”. Unas 200 personas entre adultos y niños están inscritas en el centro adonde llegan a aprender a movilizarse, leer, escribir, cocinar, entre otros.
“Hasta que llegan aquí las personas no videntes no pueden valerse por sí mismas. Nuestro objetivo es ayudarles a tener una mejor calidad de vida, por eso las preparamos en distintos campos para que puedan trabajar”, dijo Vásquez. En la escuela hace falta personal docente, de limpieza y secretaría, pero no hay dinero para contratarlos.
Claudia Tovar, maestra de centro, dijo que ella ha tenido que comprar muchas veces el material para poder trabajar con los niños, pues en el centro no hay.
Hace unos días les informaron que las únicas dos maestras que son pagadas por el Gobierno no aparecen en la lista de Educación; de no llegar a arreglar la situación, ellos quedaría solo con dos profesoras.