04/04/2026
08:16 PM

Un hombre de bien

El día que muere un ser querido nos puede marcar de dolor si no le dijimos cuánto lo amábamos y necesitábamos, pero también llenarnos de amor si hicimos que su vida fuera lo que bien se merecía.

    El día que muere un ser querido nos puede marcar de dolor si no le dijimos cuánto lo amábamos y necesitábamos, pero también llenarnos de amor si hicimos que su vida fuera lo que bien se merecía.

    He visto y escuchado el latir del corazón en un embrión de apenas unas semanas de gestación. Es maravilloso constatar una vida que comienza y saber que transitará hasta que el destino designe su última pulsación. Tarde o temprano enfrentaremos la muerte estemos o no preparados. Conozco enfermedades de inevitable desenlace mortal pero igual he querido como muchos retener por más tiempo a la persona que queremos entrañablemente, contraviniendo esa inalterable ley natural.

    Se comienza a morir cuando se empieza a vivir, jornada que debemos asumir a conciencia. Hay quienes olvidaron ese compromiso y desperdiciaron la ocasión de servir. La vida es una sola oportunidad para ser diferente y de nosotros depende lograrlo. Pero hay los que la emplearon para el bien y lo hicieron mejor y eso es lo importante y trascendente, por eso cuando llega el final de su ciclo vital están conciliados con la vida que Dios les dio, cumplieron su cometido y dedicaron esos suspiros que dura nuestra existencia en darse sin tregua ni medida. A ellos el descanso eterno les será justo porque dieron todo con amor y el honor que enaltece.

    Ésa es la misión del hombre, dejar testimonio de su paso terrenal en una huella que el tiempo no borre construyendo un sendero para que otros sepan andar con menos dificultad y más seguridad, con dignidad y sin mezquindad.

    El Dr. Sergio Bendaña Meza cumplió los requisitos de ser un hombre de bien porque supo tener una vida pletórica de bondadosa entrega. Cambió el dolor por una sonrisa y el llanto por una lágrima.

    Hace 35 años cuando regresé como ginecólogo me ofreció un espacio para trabajar en la Clínica Bendaña que junto a sus tres hermanos también médicos fundó en 1947 en la ciudad de San Pedro Sula, que hoy evoca un recuerdo agradecido ante su partida sin retorno. Tuve la dicha de su amistad de hombre amplio, sincero, optimista y emprendedor. Sin aspavientos fue el primero en nuestro país en hacer cirugías ampliadas para tratar el cáncer ginecológico y tiene el mérito enorme de haber sido el promotor de la Liga contra el Cáncer. El 24 de marzo de 1957 junto a otros colegas visionarios constituyeron la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Honduras y fue vocal de la primera Junta Directiva, años después fue baluarte para formar el Capítulo Nor Occidental. Conocí de su inagotable capacidad quirúrgica, sus logros con éxitos y supo de sinsabores que lo hicieron mejorar su devota pasión por dar salud.

    Profesional incansable tanto en el servicio público como privado por antonomasia es el 'Partero de San Pedro Sula' al haber ayudado a parir a miles de mujeres que en el confiaron y haber atendido de parto a cientos de niñas que recibió al nacer. Siempre habrá una abuela, una madre, una nieta que lo recuerde con imperecedero cariño.

    Leí y lo transcribo sin conocer su autor que 'Los seres humanos no nacen el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez'. Así fue su vida, sufrió y parió mil veces junto a sus pacientes. Eso lo hizo un ser excepcionalmente querido y respetado.

    Recordémoslo con su permanente sonrisa, su cálida mano de apoyo y dándonos el paternal abrazo solidario. Fue justo en la dimensión de su capacidad y enfrentó seguro las pruebas que le impuso la vida.

    Nada ni nadie llenará en su familia el espacio que guardó su calor pero sabiendo que la vida es un suspiro y el recuerdo eterno, su esposa lo guardará para si y sus dos hijas y cuatro hijos lo dignificarán por siempre. Cosechó frutos porque sembró bien sus raíces. Eso lo hace inolvidable. Tadeo, Tucky, Ricardo y Sergio su nieto, todos médicos, tienen el reto de ser como él, que tuvo el tiempo la palabra y la serenidad, el amor, la honestidad y el orgullo de ser un hombre de bien. Don Sergio cumplió, honremos su memoria.