04/04/2026
02:15 AM

Tegucigalpa es una cárcel

Por lo menos para los que vivimos del centro hacia los cerros. Nos ilusionamos anticipadamente con que tendríamos una gran Alcaldía. Elementos tiene, talentosos, pero no afines a la programación y al diseño urbanístico. Los únicos que tenían ideas apropiadas fueron Merriam y Ulloa, los actuales improvisan mucho, quieren impresionar y todo les sale al revés.

    Por lo menos para los que vivimos del centro hacia los cerros. Nos ilusionamos anticipadamente con que tendríamos una gran Alcaldía. Elementos tiene, talentosos, pero no afines a la programación y al diseño urbanístico. Los únicos que tenían ideas apropiadas fueron Merriam y Ulloa, los actuales improvisan mucho, quieren impresionar y todo les sale al revés.

    Con el cierre de calles, que son el corazón de la capital, lo han complicado todo. No les importa lo feo que se ven esos “garajes” de contenedores, haciendo víctimas a muchos capitalinos. Como la malicia nunca falta: salía con una amiga del Banco de Occidente y me sorprende con lo siguiente: “¿Cuánto le estará pagando Maduro a Ricardo por este adefesio?”. No supe qué contestarle. Que los capitalinos estemos pagando más gasolina a ellos no les importa, ¡cada quien que arregle sus bultos!

    Empecé a llevar a un paciente, padre de una empleada mía, al Centro de Cáncer. Para buscar una forma más económica pregunté por el punto de taxis, me informaron que se localizaba en La Hoya. Sacrifiqué mis horas de sueño, salía de mi casa a las 6:00 am con el paciente y una hija, pasaba por la hondonada de Los Dolores, luego por el Seguro, bajo el puente Carías, llegaba a la Vieja Presidencial, continuaba por el Congreso para llegar a La Hoya. Este domingo me fue peor, estaba apurada para alcanzar el bus de La Esperanza, que salía a las 10:00 am, para encontrarme con una desagradable sorpresa: ya el histórico puente Mallol, que tantos recuerdos nos traía cuando éramos peatones, no es de Tegucigalpa.

    ¡Nos lo robaron! Sólo pertenece a Comayagüela. Buseros malcriados, como estampida de elefantes, me hicieron manejar en retroceso, cuesta arriba y obligarme a buscar los puentes de La Isla, los motociclistas me trataban de regresar a Tegucigalpa. Bien decía Emmita Larios: “El hondureño tiene mente de dictador, si tú lo pones a cuidar una grada, en el seguro, o donde sea, no te deja pasar aunque te hinques”. Moraleja: Perdimos el bus y el pobre paciente tuvo que esperar hasta el siguiente, que salía a las 2:00 pm. El regreso fue peor, acostumbrada a entrar a Tegucigalpa por el puente Soberanía, me topo con la avalancha de buses y taxis que van entrando a Comayaguela, otra pandilla de elefantes furiosos. Me fue difícil salir de aquel embrollo.

    Si usted va cruzar hacia la derecha, lateral La Merced hacia La Auxiliadora, ¡no lo haga!, hay un sajón al lado izquierdo, filoso, un bus y usted no pueden pasar al mismo tiempo, a menos que dañe la llanta o golpee su carro. Mejor coja la calle del parque central y da un paseo por los viejos ministerios. Todo por esos malditos tapones de “logos” y camiones robándonos nuestro derecho de circular en forma lógica. ¿Que está cara la gasolina? ¿Acaso importa eso al atropellado capitalino?

    Esos “centinelas” que separan calles en EUA son de plástico luminoso y se anuncian a la distancia, aquí son trancas duras, sin fosforescencia y el conductor las nota hasta que las tiene encima; son peligrosas, pues causan accidentes o dañan carros. A mí me dijeron unos extranjeros que son un riesgo, especialmente para el visitante, tampoco son decorativos. Recuperar la peatonal fue algo que todos celebramos, pero los ediles se entusiasmaron tanto que vinieron los disparates. Hay que ser lógicos. Tegucigalpa no es “Madurodam” de Holanda, que es ciudad en miniatura, una atracción turista.

    ¿Que iban a computarizar el tráfico para que la capital no se convirtiera en “ciudad garaje”? ¡Vil engaño! Tome de ejemplo la 7 avenida, que conecta con la calle 6 B, unos van para La Leona, otros a La Fuente, en sentido contrario sube todo el tráfico de Los Dolores, unos para el centro, otros para La Leona. “Uno, dos y tres, qué paso más chévere mi conga es!”. Mi salida del garaje es espectacular, me sobran ayudantes para evitar los carros que están estacionados en aquella angosta calle. Giro con maestría, para que la cola del carro no golpee a ninguno, pero uno de mis ayudantes me grita: “¡Apúrese! Viene un bus grande para El Bosque!”. A veces lo logro, de lo contrario, pierdo mis maniobras y vuelvo a entrar al garaje y a esperar. He sido una persona calmada, pero tanto desgaste emocional va a provocarme úlceras.

    ¡Qué lindo vivir en EUA! Allá con frecuencia se leen letreros que dicen: “Sus impuestos trabajando para usted”, “Todo organizado y rápido”. Aquí hay que cambiar la frase: “La Alcaldía lo llevará al manicomio”. No dudo que los señores ediles tienen buenas intenciones, pero andan trastabillando. Seguiré en mi lucha para que abran esas bocacalles, que son nuestros pulmones. Dejen esa falsa vanidad y el egoísmo, merecemos justicia y si les sobra amor, ¡pues bienvenido!