04/04/2026
05:55 PM

Hoy cumplo 20 años

Cierto! Con el Oscar nacimos el mismo año, con la diferencia que él es feo y yo soy bonita.

    Cierto! Con el Oscar nacimos el mismo año, con la diferencia que él es feo y yo soy bonita.

    Me gustó seguir 'buceando' dentro del vientre de mi madre hasta salir a la luz de este glorioso mundo en Trinidad de Copán, el miércoles 29 a las 3:30 am. Nací nocturna, es así que mi mejor producción como estudiante y ahora y siempre ha sido en la noche.

    La vida ha sido bella para mí, pero empezaré por las cosas tristes para deshacerme de esta hojarasca que puede obnubilar mi espíritu. Perdí mis hijos menores el mismo año, 1994. José Jorge 'Gogui', 'el campanita' de la familia, lleno de salud y alegría, murió a los 25 años a raíz de un accidente vial el 27 de febrero de 1994. Siete meses después, el 7 de octubre, falleció Eduardo Enrique, de 30, quien perdió una batalla de 17 años, víctima de una enfermedad del sistema inmunológico. Me disgusto cuando alguien quiere invadir mis sentimientos y aconsejarme respecto a mi tragedia. Yo les pregunto: '¿He llorado sobre tu hombro? No. Si no he llorado sobre tu hombro, ni te fastidio, ¿qué derecho tienes de enseñarme cómo manejar mi dolor?'. Creo, como Nelson Mandela, que cuando se pierde un hijo se abre un agujero en el corazón, que sangra y sangra y no se cierra nunca. Pude soportarlo con la ayuda divina, mi súplica siempre era la misma: 'Señor, siento que me hundo, no me sueltes de tu bendita mano' y Él me asía con mayor fuerza.

    Además, tantas experiencias lindas de ni vida me han servido de 'cojinetes' para amortiguar estos terribles golpes. Sigo siendo una persona alegre, placentera en mis relaciones. He sido querida, que es lo más maravilloso que la vida pueda darnos; naturalmente éste es un sentimiento de doble vía, se necesitan buenos jardineros en ambas veredas.

    Quise ser ingeniera civil porque me gustaban las matemáticas, pero una mano maravillosa, de fino compás, trazó mi vida de manera diferente. A mediados de los años 40, la Universidad de Chile me concedió una beca para estudiar trabajo social, convirtiéndome de esta manera en la primera trabajadora social de Honduras; eso me abrió muchas puertas. En julio de 1949 se celebraba el II Congreso Panamericano de Trabajo Social en Río de Janeiro; había mucho entusiasmo en mi curso por organizar una gira, pero no tenía dinero para participar. Algo hermoso me sucedió: recibí desde Honduras un sobre elegante, en el interior tenía una hermosa cartulina como credencial, nombrándome representante de Honduras en ese Congreso. A temprana edad representé a mi patria con mucho orgullo.

    La Radio Chilena pertenece a la poderosa Grace Line, se dedica a música clásica, no hay anuncios. Allí trabajaba de locutor un querido amigo que me invitaba a todos los acontecimientos musicales. El palco de Radio Chilena estaba pegado al escenario del Teatro Municipal, eso me permitió conocer de cerca todas las leyendas de la música. Comienzo por el célebre tenor italiano Tito Schipa, sigue la maravillosa lista con Menuhin, Heifetz, Rubinstein, los hermanos Iturbi, Claudio Arrau, los Niños Cantores de Viena, María Callas y los más famosos directores de orquesta. Estuve presente cuando el presidente Gabriel González V condecoró al celebre director alemán Busch después de dirigir la V Sinfonía de Beethoven. ¡Fue algo grandioso! Me enamoré perdidamente del director Herbert Von Karajan.

    Después de tantos años de ausencia, Tegucigalpa era desconocida para mí; recibí una invitación de la embajada de Costa Rica, donde ofrecería una charla sobre seguridad social Óscar Barahona Streber. Pregunté dónde queda un tal edificio Lázarus. En el apartamento número dos de ese edificio era la conferencia. En 1950 fui invitada por el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social; en 1953, la FAO me concede un 'fellowship' para estudiar en la Universidad de Puerto Rico. En junio de 1962 recibí una invitación del fundador de los Voluntarios del Cuerpo de Paz, Sargeant Shriver, cuñado del presidente Kennedy. Me enamoro de palabras musicales, desde niña me prendí de la palabra Berlín, ¿y dónde cree que aterricé en mi primer viaje a Europa? ¡Berlín! ¿Por qué he sido tan premiada? Yo creo que por ese sentido de gratitud tan profundo que tengo. Se hace un círculo vicioso: entre más agradezco, más recibo. Nunca me he sentido envanecida por los cumplidos que recibo respecto a mis artículos, siento enorme gratitud por todos aquellos que me leen. Me despido inspirada en la hermosa canción de la compositora chilena Violeta Parra: 'Gracias a la vida, que me ha dado tanto'.