13/08/2026
12:01 AM

Ya empezó...

    San Pedro Sula, Honduras.

    Es cínica la expresión ante un problema que va rebotando desde los centros de salud primarios integrados en la red básica hasta el hospital que no es local, ni regional sino que atiende a pacientes llegados desde los más remotos lugares del país. El Mario Rivas lleva décadas en agonía, casi desde el inicio de su inauguración retrasada por años hasta que las presiones de quienes financiaron la obra y equiparon el hospital lograron hacer reaccionar a las autoridades de Salud.

    La múltiples publicaciones de LA PRENSA redactaron la historia de este desastre humano, agigantado por la violencia y criminalidad, cuyas víctimas abarrotan la emergencia y los quirófanos en un ambiente muy similar a centros hospitalarios de Oriente Medio donde los atentados y la intervención militar se saldan con numerosas víctimas.

    Caótica es la situación, en la que lo salvable es el elemento humano, médicos, enfermeras, estudiantes en pasantías, internado o servicio social, pues pese a la escasez o carencia de medios para el trabajo, como en hospital de guerra se hace lo que se puede y más, aunque no siempre alcancen a cubrir las necesidades de los internos. Pocos son los familiares y pacientes con quejas del personal sanitario. Las denuncias, sin embargo, se multiplican por la escasez de medicamentos, por el cobro para la obtención de los resultados de las biopsias u otros exámenes y por la compra de material quirúrgico. ¿Colapso?

    La respuesta a la crítica situación tuvo que ser adelantada por un caso de evidente y absoluta negligencia que rebalsó el vaso y del que las autoridades prometieron deducir responsablidades. ¡Ojalá esta no quede en el nivel inferior, donde con las puras manos y hasta con recursos personales se busca aminorar el dolor y no pocas veces la desesperación de los internos y familiares.

    Al final del trayecto que deseamos sea corto, habrá que hacer reconocimiento a quienes día a día, ni con violaciones a sus derechos laborales, como el pago de salario, afectaron su trabajo diario en el hospital. La situación en el sistema público de salud, del que el hospital Rivas es parte muy importante, y la aguda y prolongada crisis del Instituto Hondureño de Seguridad Social tienen causas similares que no se originan en la conducta del personal médico, de enfermería o paramédico, sino en la absorbente y estranguladora administración más interesada en atender compromisos particulares o de grupos, ajenos a las necesidades sanitarias en colusión con los armadores de un presupuesto nacional en el que se privilegia las planillas burocráticas.

    Por fin han iniciado una labor que es deber del Estado, postergada por años y con consecuencias todavía no suficientemente valoradas, puesto que es muy débil la columna principal: la credibilidad. ¿Va en serio o solo es un golpe de efecto? ¿Se recuperará y fortalecerá el derecho de todos los ciudadanos a la salud?