03/04/2025
11:31 PM

Repitencia y deserción escolar

    Partiendo del principio de que sin educación el desarrollo de este país, y de cualquier otro, resulta inviable, todo lo relacionado con ello debe ser prioridad en la cabeza de gobernantes y gobernados. El sistema educativo, sobre todo en su componente gubernamental, desde hace décadas enfrenta serios desafíos que de no enfrentarse y superarse comprometen el futuro de niños y jóvenes, y, por ende, del país entero. Uno de los efectos negativos, en el sistema educativo, de la recién superada pandemia de covid 19, fue el alto porcentaje de deserción en todos sus niveles. Muchos niños y jóvenes abandonaron las aulas de escuelas y colegios, nunca se adaptaron a la virtualidad, sobre todo porque no contaban con los recursos tecnológicos para hacerlo, y hoy, más de dos años después del retorno a la normalidad, no se han matriculado de nuevo, por lo que no han continuado estudios. En algún momento se ha dicho que los índices de deserción se han reducido, pero no hay datos que avalen esa afirmación, y la realidad más bien apunta a lo contrario. Falta buscar las estrategias para volver a la escuela y al colegio lugares más atractivos; en el caso de primaria, asegurar la merienda escolar, esto no solo para que los niños asistan a clases motivados por la merienda sino porque así se asegura la indispensable nutrición para hacer posibles los aprendizajes.

    El otro imponente desafío tiene que ver con los porcentajes de repitencia en los distintos grados de la escuela. Para enfrentar este desafío es necesario hacer uso de medios procedentes tanto de la escuela como de la familia. La repitencia es consecuencia del fracaso escolar, de modo que los esfuerzos deben dirigirse a evitar ese fracaso. Y, ¿por qué fracasa un alumno en sus estudios? Aquí confluyen muchos factores: falta de calidad de los servicios educativos, poca atención personal al estudiante y a sus necesidades, carencia de recursos que impiden el aprendizaje, y escasa participación activa de la familia en el proceso formativo, etc. En principio, la alianza familia-escuela garantiza mejores resultados y evita el fracaso en la mayoría de los casos. Si hay sintonía, si hay una sana complicidad entre educadores y padres de familia, el éxito del estudiante está casi garantizado. Pero eso exige una cercanía entre la institución familiar y la escuela que hoy por hoy es difícil, aunque, por el bien de los educandos debe promoverse y fomentarse.

    Clave es, también, el genuino interés del docente por sus alumnos. Solo así se buscará no dejar a nadie rezagado y a poner los medios para superar cada obstáculo que se vaya presentando a lo largo del año escolar.