El plan “poda” va despejando y ampliando mucho más la ruta de la corrupción e impunidad que marcan con fuerza decisiones y acciones en la vida nacional. Restringir las funciones del Ministerio Público es una muestra evidente de hacia dónde vamos y la intención solapada, pero clara, de intereses que siguen marcando el quehacer individual o de grupo sobre las urgentes y graves necesidades del país.

Recientemente abordamos la sesión virtual del Legislativo en la que las reformas al Código Penal limitan más las funciones del Ministerio Público para dejar mayores espacios abiertos a la alta y especializada delincuencia proliferante en el campo de la corrupción sobre la que los bancos no darán información “sin causa justificada”. Ya asomó la cola el gato...

En estos tiempos, desgraciadamente, de abundante corrupción, lavandería y evasión cada vez se va cerrando más el cerco a una sociedad justa, a ciudadanos honestos, a una población en la que los valores sean firme cimiento de ese futuro, ya hipotecado por generaciones, que los políticos dicen rescatar. La misma semilla da fruto idéntico, no de otra manera actúa la naturaleza.

De “barbarie” hay quien califica las reformas apuntando a la impunidad que proporciona la disminución de posibilidades para rastrear el saqueo de recursos del Estado a través de la corrupción que se diluirá en muchos más casos con calificación de forma no de fondo. Es decir, a lo más que se llegará será abuso de autoridad o error administrativo, todo ello reparable con la corrección del error, pues el “pobrecito” se equivocó o lo engañaron.

Es tal el deterioro que ya ni guardan las apariencias y eso porque la permisividad de la sociedad contribuye a ello bien con la elección a la zumba marumba o con el hábito cómplice del silencio solo roto unas horas, pues a lo largo de los últimos años ha pesado muchísimo el hoy por ti, mañana por mí, acompañado, eso sí, de abundantes promesas de cambio que no es más que el mismo traje con diferente color para protección personal, familiar o de amigos.

¿Pesimista la apreciación? Veremos si no comienzan a salpicar como lluvia benéfica las reformas a los señalados en casos insignes de corrupción y lo hecho se deshace porque la ley ya lo permite desde su publicación en la Gaceta. Total, que los señalados debieran recibir oficialmente el “diploma” de delincuentes entregado por jueces valientes, respaldados por pruebas contundentes a las que cada vez les ponen más candados.