05/10/2022
09:49 PM

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La tragedia de Juan

    Tenía apenas seis años y ya su futuro se pintaba difícil. Nunca vamos a saber si Juan iba a ser capaz de retar su suerte porque murió atropellado cuando caminaba y corría entre vehículos para pedir dinero a los conductores. Él seguía el ejemplo de los menores a quienes nadie protege en las calles: ni sus padres, ni el Gobierno, ni la alcaldía, ni la sociedad donde abundan las oenegés que hacen apenas lo necesario para tomarse una imagen y promoverla en las redes sociales.

    La tragedia de Juan es dolorosa, inmensa. No debería quedar solo plasmada en una gacetilla en los medios de comunicación. La de este niño es la desdicha en la que viven miles de menores en Honduras que no estudian, que deben salir a trabajar o recurrir a la mendicidad para comer. Refleja la desventura que todos los días vemos en los bulevares de San Pedro Sula, donde ha crecido la afluencia de niños que son parte de los cordones de miseria, como el bordo de la Guadalupe donde vivía Juan con su mamá y hermanos.

    Es la historia de privaciones en la infancia, de los niños excluidos de sus derechos a la alimentación, salud y educación, de la explotación física y a su dignidad. La adversidad que arropa a más de 412,000 niños y adolescentes que trabajan en Honduras, una gran parte incluso arriesgando sus vidas, según las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que estima en 2.3 millones la población infantil entre los 5 y 17 años. De esa población solo estudia el 65%, 1.5 millones. El resto lo conforman los que trabajan y estudian, los que solo trabajan y los que ni estudian ni trabajan. Pero esa población en trabajo infantil, estimada hace un año, puede ser hoy de 900,000 por la pérdida de empleos en miles de familias a causa de la pandemia y las consecuencias del cierre de las escuelas.

    La pobreza y el trabajo infantil son dos de las principales causas para que los niños abandonen los estudios. En el mundo, 259 millones de niños y jóvenes no asistían a clases en 2020, 132 millones de ellos varones, recién advirtió un informe que señala que la situación agudiza las desigualdades incluso de género.

    Las estadísticas de trabajo infantil son evidencia de la ausencia de políticas públicas cuando se obliga a que miles de niños desempeñen labores incompatibles con su edad, poniendo en riesgo su desarrollo físico, mental y educativo para sobrevivir y ayudar a su familia. La tragedia de Juan representa a estos niños que viven en pobreza, que vemos en las calles, concentrados en los semáforos, limpiando vidrios de carros o simplemente pidiendo dinero. Su historia nos manda a todos un dramático mensaje para que actuemos.