16/06/2024
07:18 AM

La solidaridad está viva

  • 02 junio 2023 /

    Dos hermosos ejemplos de amor al prójimo provienen de dos damas hondureñas: Katherine Mejía y María Iris Ríos. Ambas, al ser testigos presenciales de la extrema pobreza en que subsisten niños, jóvenes y adultos, en condiciones altamente precarias, decidieron hacer algo por aliviar el cruel destino que experimentan millones de compatriotas.

    La primera ha fundado el proyecto Grace, a partir de 2016, que apoya a familias dedicadas, como medio de vida, a recolectar desechos en el relleno sanitario de San Pedro Sula, en condiciones altamente insalubres, expuestas a contagios y accidentes.

    Su idea ha sido secundada por docentes solidarios que imparten clases a estudiantes provenientes de esas familias desheredadas.

    Adicionalmente al apoyo académico, estudiantes reciben gratuitamente dos comidas diarias, útiles escolares, asistencia legal, cuando es necesario.

    El proyecto se cimenta en cinco pilares: educación, salud, nutrición, apoyo psicológico y programa de vivienda.

    La segunda contribuye a la cobertura educativa en la aldea El Ponciano, Las Vegas, Santa Bárbara, otorgando becas a menores en situación de pobreza extrema. Creó la fundación Helping to Shine (Ayudando a Brillar), logrando que personas generosas, nacionales y extranjeras, apadrinen a los infantes para poder, eventualmente, continuar estudios en el exterior, posibilitando así su pleno potencial.

    Su proyecto incluye el mejoramiento de las áreas de estudio, adquisición de material didáctico, bibliotecas infantiles.

    Concluye María Iris Ríos: “He aprendido (...) que no puedo quedarme esperando a que un político o un Gobierno me resuelva. Si yo tengo la capacidad de hacerlo, no voy a esperar en nadie más que en Dios para lograrlo”.

    Así como estos dos nobles ejemplos de iniciativas particulares, existen otros que merecen ser divulgados y respaldados por toda aquella persona de buenos sentimientos que, ante las terribles condiciones que afectan a dos terceras partes de compatriotas, optan por brindar lo mejor de sus talentos y recursos para aliviar las penalidades cotidianas de sus semejantes, descartando permanecer indiferentes.

    El efecto multiplicador es la mejor recompensa para estas personas altruistas, acreedoras al respeto y apoyo colectivo.