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La canasta básica

  • Actualizado: 06 enero 2017 /

De incrementarse el valor de la canasta familiar se deben aumentar los sueldos.

    San Pedro Sula, Honduras

    Como un globo sonda los productores y pequeños empresarios han advertido al Gobierno que de continuar el alza en el precio de los carburantes se encarecerá el valor de comercialización de los productos de consumo básico a nivel nacional, entre estos, lo que se conoce como la canasta básica de los hondureños, que no es otra cosa que el conjunto de alimentos y productos esenciales para satisfacer las necesidades de un hogar promedio para vivir saludablemente.

    Está compuesta de lácteos, carnes, especialmente de pollo, huevos, frijoles y maíz -que forman parte de la dieta del hondureño-, verduras, frutas, arroz, café y otros alimentos. Lo que quiere decir sin más explicaciones que de consumarse estas advertencias las consecuencias serían devastadoras para la economía de la mayoría de los hogares de nuestro país, que se verían afectados por esta medida que bajo las circunstancias actuales no procede, como atinadamente ha sido expuesto por algunos personeros de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortes (CCIC), quienes la califican de injustificada, habida cuenta que los niveles de inflación pueden controlarse, por lo que consecuentemente los costos de la canasta básica pueden mantenerse sin recurrirse al expediente del incremento de su precio. En Honduras existen dos aspectos fundamentales con los cuales la canasta básica tiene una íntima relación. Uno de ellos son los sueldos y el otro el índice de precios al consumidor que es regulado por la Secretaría de Industria y Comercio.

    En el primer caso, de incrementarse el valor de la canasta familiar por la vía de hecho, como lo pretenden algunos representantes de los pequeños productores, o por la vía legal, como sería lo correcto, imperativamente se deben aumentar los sueldos de las personas, ya que en forma directa el aumento del precio de los productos y servicios incrementa su costo de vida.

    En el segundo caso, el índice de precios del consumidor cuando es aprobado por las autoridades gubernamentales es el único que de conformidad a la ley debe regir en el contexto hondureño. Es en este sentido un indicador de la situación económica del país por representar la variación de los precios de los bienes y servicios para los hogares hondureños. Y que es la única vía en que podría incrementarse el valor de los referidos productos. No como es pretendido por los representantes de la Cámara Hondureña de la Leche y de la Asociación Nacional de Avicultores de Honduras pretextando injustificados motivos, en detrimento de la dieta y del bolsillo de los hondureños.