24/08/2026
05:12 PM

Canadá, libre comercio

    Con la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Honduras, anunciada por el Gobierno de Canadá, culmina un proceso de más de una década durante la cual ni la difícil situación interna ni la campaña orquestada contra nuestro país pudieron obstruir los avances en la elaboración del documento, la aprobación del Poder Legislativo del país del norte y la sanción por parte del representante de la corona británica, el gobernador general de Canadá.

    Dirigir la mirada hacia el país del norte es rendir, al mismo tiempo, gratitud a su pueblo y gobierno en quienes los hondureños han hallado solidaridad y comprensión sin el alarde ni el griterío de otros para quienes las adversas situaciones políticas se transforman en oportunidades con descarados intentos de intervención, y los intereses comerciales se hallan por encima de los problemas sociales.

    El TLC recientemente aprobado y cuya vigencia ha sido señalada para el 1 de octubre es una muestra más de la proyección de un país amante de las leyes, sobre las cuales solo se halla la dignidad y el derecho de los seres humanos, de lo cual da crédito la numerosa comunidad hondureña a la que se abrió las puertas con oportunidades de empleo hace tres décadas.

    Poco se conocía de Canadá, y su proyección en los medios nacionales se limitaba a informaciones provenientes de la diversidad en su población con grupos mayoritarios de habla inglesa o francesa. La participación serena, sin sirenas, eficaz, sin demagogias, y oportuna sin ventajismo ni chantaje, en los acontecimientos centroamericanos le han dado credibilidad y confianza. En nuestro país su cooperación en momentos críticos y el acompañamiento en la búsqueda de soluciones le hacen merecedor de gratitud.

    El desafío para Honduras está marcado por la apertura comercial y por la entrega de las herramientas para aprovechar las oportunidades de un mercado de 35 millones de personas con alto poder adquisitivo, pero, sobre todo, para atraer inversión que cree puestos de trabajo con la mirada en el mercado abierto en el norte, garantizando el respeto a la legislación laboral, los derechos humanos y la conservación y defensa del ambiente.

    “El Tratado de Libre Comercio entre Canadá y Honduras beneficiará a los trabajadores y empresas de ambos países al crear oportunidades de comercio e inversiones, empleo y prosperidad y mejorará el acceso al mercado de los exportadores e inversores canadienses”, explicó Ed Fast, ministro de Comercio del país del norte.

    Para Honduras, cuya balanza comercial con Canadá es favorable, el reto es aumentar la producción y elevar la productividad para incrementar las exportaciones y mejorar las condiciones internas para que la inversión externa sea nuestra gran aliada en la creación de empleo que garantice recursos a las familias hondureñas y contribuya decididamente a la expansión de la economía nacional.