Depresiones

La incertidumbre por el futuro, las deudas, angustias, conflictos en casa o simplemente el agotamiento derivado del prolongado encierro obligado por la pandemia, más la demoledora carga de noticias negativas que todos los días nos golpean el cerebro, traen como resultado un tema importante que pocas veces se revisa en Honduras: la salud mental.

Los casos de ansiedad en jóvenes y adultos se han duplicado de un año al otro en todo el mundo, incluidos nuestros países cuyas poblaciones no suelen atenderse por falta de guía o de recursos.

Las personas entre los 30 y 40 años son las que más necesitan atención médica por el deterioro de la salud mental en Latinoamérica, segmento donde los casos en aumento son por depresión y ansiedad, de acuerdo con informes de organizaciones preocupadas por la falta de atención a estos problemas que tienden a agravarse.

Estas afecciones se evidencian por síntomas que ahora son más delicados, como los trastornos afectivos, obsesivos compulsivos, por estrés y, lo más grave, conductas suicidas, síntomas que debemos atender a tiempo, sobre todo en los jóvenes con antecedentes de depresión. El confinamiento, no poder salir y haber dejado sus rutinas ha generado enojo, frustración y mayor estrés sobre todo en los adolescentes.

Entre los adultos, el duelo por las pérdidas de un ser querido, de un amigo o compañero de trabajo, las consecuencias de una separación en un matrimonio, navegar en medio de una crisis económica, la impotencia de ver a sus hijos desaprovechando el tiempo porque no hay escuelas abiertas, todos son temas que suman en una sociedad que, como la hondureña, debe aprender a enfrentar las afecciones en su salud mental. Hay especialistas que, para comenzar, recomiendan aceptar la situación mientras volvemos a una dinámica menos restrictiva; apoyar a la familia tomando el control en temas como el uso moderado de tecnología, detectando situaciones que pueden derivar en violencia doméstica y asegurándose si hay problemas de sueño para que sean tratados por el médico.

También es importante no extralimitarse con la alimentación porque el sobrepeso suele estar en los límites de la depresión y, aunque es normal tener más hambre si estamos todo el día en casa, debe evitarse procurando dietas saludables y practicar algún ejercicio, recomiendan artículos de especialistas en el tema. Si sentimos que hemos perdido el control con cualquiera de estos síntomas, lo mejor es buscar ayuda para prevenir que una depresión cause mayores daños a nuestra salud o a uno de nuestros seres queridos.