Alumna ejemplar

“De todo hay en la viña del Señor”, decían las personas mayores de la aldea cuando eran sorprendidas con personas “malas”, cuyas acciones perjudicaban a la familia y a la comunidad. En nuestro caso lo aplicamos, pero en toda su dimensión positiva, y si es verdad que día a día el bombardeo sobre la violencia, la corrupción y la pobreza cae sobre nosotros como peso agobiante, no deja de escucharse en el silencio del bosque el trinar de los pájaros, aunque como dice la sabiduría popular, el rebuzno truena y tapa la armonía del lenguaje de las aves.

Vaya esta alusión y explicación al esperanzador ejemplo de una alumna de nueve años que rebasa los límites de las ansias de superación y de la visión optimista de su futuro, dominando obstáculos y dificultades con el ingenio vivo de quien sabe lo que quiere.

Aquí hay señal se podría escuchar en estos días en que apremia seguir las clases por internet y enviar las tareas por la red. Ese aquí no era la comodidad de una habitación o el comedor del hogar, tampoco el patio de la casa con el beneficio, a escondidas, del internet del vecino. El testimonio gráfico muestra a la niña en la carretera de la aldea recibiendo la clase virtual en una mesa. Querer es poder, y donde hay voluntad se multiplica la creatividad para conseguir los objetivos y alcanzar la meta.

Si hace unos días nos referíamos en esta misma columna a maestros ejemplares, es de justicia resaltar y admirar el sacrificio de muchos alumnos, en todos los niveles educativos, que han vencido múltiples dificultades y “a trancas y barrancas” cumplen con sus labores educativas. Las estadísticas oficiales tratan de mostrar, con la entrega de algún equipo tecnológico y con la dotación de señal de internet, una aparente normalidad que bien sabemos no llega a la mayoría de los centros educativos en el área rural.

De tierra adentro son esos maestros con aulas en el patio de la casa, con desplazamientos para atender presencialmente un grado cada día, y así la carencia de lo moderno no apaga los ánimos. La convivencia cercana, como siempre, logra sustituir eficientemente las deficiencias en estos tiempos de pandemia y de obligadas medidas de bioseguridad.

Angie Yaritza en la carretera de su aldea se colgaba de la señal para recibir las clases virtuales, ejemplo de superación que rebasa todas las limitantes, y aunque ya recibe la señal en casa, donada por una empresa, la alumna de nueve años y su familia comprende muy bien que querer es poder.