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Es un escenario muy probable, pero hasta ahora no hay ninguna confirmación por parte de la embajada americana en Tegucigalpa indicando que la vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris, haya desistido de hacerse presente a la toma de posesión de la presidenta electa de los hondureños: Iris Xiomara Castro Sarmiento.

Generalmente, cuando una crisis política se desata (...), el servicio secreto y de inteligencia de los Estados Unidos desaconsejan a sus ciudadanos no visitar naciones bajo luz amarilla o roja, pero, ¿qué tan importante y complejo es para los intereses del Gobierno de Joe Biden apoyar o darle la espalda en este momento a la jefa de “su último Estado aliado” en la región tras el deterioro de la derecha en Latinoamérica?

Desde mi perspectiva, los niveles de migración irregular hacia los Estados Unidos seguirán siendo muy altos si este jueves 27 de enero la delegación diplomática estadounidense no asiste a la toma de posesión de doña Xiomara Castro, ¿por qué?, pues eso implica que no estarían de acuerdo con la elección del diputado Luis Redondo como presidente de uno de los tres poderes del Estado.

Pero si la delegación estadounidense asiste a la toma de posesión presidencial, entonces sí su discurso en los últimos meses sobre combatir una serie de supuestas irregularidades en el Triángulo Norte de Centroamérica, es congruente y convincente.

Está claro que las remesas familiares representan un valor significativo en la conformación del Producto Interno Bruto del país, pero también no es menos significativo que muchos de esos centenares de miles de dólares están manchados por la tragedia, lágrimas y mucho dolor de, según estimaciones oficiales, un millón de hondureños que en su mayoría están en EEUU bajo condición irregular tras haber viajado de forma ilegal.

Y para ampliar sobre estas estadísticas recogidas por la Agencia EFE, las remesas familiares que recibió Honduras entre enero y el 9 de diciembre de 2021 se elevaron un 28,9 %, respecto al mismo lapso de 2020, llegando a los 6.854,7 millones de dólares, según informe del Banco Central de Honduras, BCH.

La entidad indica que las remesas familiares, enviadas principalmente por los inmigrantes residentes en Estados Unidos, superaron en 1.538,7 millones a los 5.316 recibidos durante el mismo período del año pasado.

El 95,3 % de las remesas procede de los hondureños en EEUU, un 2,8 %, llegó desde España, un 0,7 % de Canadá, un 0,3 % de México y el restante 0,9 % de otros países, detalla el informe del BCH. El 81,3 % de los hondureños envió una remesa promedio de 425,2 dólares al mes y el 95,2 % fue enviada a través de transferencias electrónicas, señala el documento.

Las madres en Honduras son las principales receptoras de remesas (44,9%), seguido de los hermanos (15,9%), hijos (10,7%), padre (9,7%), cónyuge (6,5%), abuelos (3,5%), tíos (3%) y primos (1,7%).

El 83,2% de las familias hondureñas que reciben este dinero lo utilizan sobre todo para pagar gastos de alimentación, servicios de salud y educación, y solo un 4% lo destina a inversión de capital o mejoras de bienes, señaló el emisor.

Conociendo ese contexto, qué realmente le interesa más a los Estados Unidos, que se fortalezca la economía hondureña a base de remesas generadas por un millón y creciente número de compatriotas o que la economía de este país aliado sea robusta a base de seguridad jurídica, combate frontal a la corrupción y atracción de inversión para ponerle un alto a la escalada sin precedentes de migración irregular.

Bien, soy un convencido que la crisis política, al menos a los niveles mostrados en los últimos días, tendrá su fin o en su defecto incrementará a partir de este jueves 27 de enero si los Estados Unidos nuevamente dejan solos a los hondureños resolviendo sus problemas.