Uno de los principios elementales que analizo en la clase de economía que imparto, es que al destinar recursos para producir un bien se dejan de producir otros. Paul Samuelson, Premio Nobel de Economía, llama a ese fenómeno costo de oportunidad: se producen cañones o mantequilla. Por cada arma producida se deja de elaborar mantequilla. Parece que en el gobierno de López Obrador ninguno de sus asesores y colaboradores comprende ese principio elemental de economía.

La consulta populista de revocación de mandato, que costará 3 mil 830 millones de pesos, además de no tener ningún beneficio para el pueblo, implica que se dejen de construir carreteras, escuelas, de comprar medicinas y de mejorar la policía para reducir la inseguridad.

Lo que se ve es una innecesaria y costosa consulta y lo que no se ve es lo que se deja de hacer para realizar esa consulta populista.

El presidente dice que esa consulta permitirá al pueblo revocar su mandato, sí considera que no ha realizado cambios positivos.

Esa apreciación no coincide con la realidad. Diversas encuestas realizadas al finalizar el tercer año del gobierno de AMLO arrojan que, al igual que con los presidentes Fox y Calderón, a la mitad de su mandato, tiene la aprobación de la mayoría de los encuestados, a pesar de que en esos tres años se redujo el crecimiento, aumentó la inflación y el número de pobres.

La “revocación de mandato” no se le ocurrió al presidente, le fue sugerida por sus asesores, que parecieran ser de Venezuela, país donde se usó para fundamentar la reelección de Chávez.

López Obrador dijo que no buscará su reelección y que esa decisión la firmara ante notario. Si no busca su reelección y la costosa consulta no tiene ningún beneficio social, e implica una cuantiosa desviación de recursos, le pedimos al presidente, a los dirigentes y legisladores de MORENA, que en un acto de honestidad y sensatez la desechen, no realicen esa costosa e innecesaria consulta populista.