“El corazón tiene razones que la razón ignora”: Pascal.
La eugenesia viene del griego y se compone por eu que indica “bien” correcto” y genia, que se refiere al origen. Comparte la misma raíz que la palabra eutanasia, siendo que, en este caso, Thanatos indica “muerte”. Establece el deseo de manipular la herencia genética y selección artificial para mejorar o potenciar los rasgos de las futuras generaciones humanas, establece el filósofo Platón en su obra clásica La República. Allí, él defendía la necesidad de incorporar la selección artificial a las políticas de mejoramiento de la sociedad; según la historia, esta práctica se llevaba en un pueblo espartano, cuyo modelo militarizado aplicaba la política eugenésica estricta de recién nacido para saber si cumplía los estándares físicos de plenitud y belleza; si no llenaba los requisitos, lo arrojaban desde la cima del monte Taigeto, al llamado Apóthetas, que significa lugar de abandono y solamente si lograba sobrevivir podía ser aceptado en la sociedad. Esta eugenesia aparece después de la segunda guerra mundial, bajo la forma de esterilizaciones forzosas a personas consideradas inferiores. La crítica siempre establece que la eugenesia influye en las decisiones sobre la vida de otros. Toda persona en la vida tiene problemas y de igual forma promesas, pero fundamental es el propósito, el creador o fabricante antes de empezar el proceso de producción. El Señor nunca nos diseñó para entretenernos sino para cumplir propósitos. “Ve, porque él es mi instrumento elegido para llevar mi mensaje a los gentiles y a reyes con o también al pueblo de Israel“, Hechos 9:15 NTV. La cera de los oídos también tiene un propósito, porque las glándulas en los oídos fueron creadas para producir cera, la cual atrapa las partículas de polvo, bacterias y gérmenes antes de que produzcan la infección. La ignorancia del propósito no lo invalida, vivimos en la sociedad y muchos la ignoran y miden su presente porque ignoran su futuro.