Es evidente que los promotores de la ideología de género siguen trabajando fuertemente para que todas las personas sin excepción acepten sus postulados. Esto no es nada nuevo.

El apóstol Pablo escribió en el siglo primero de nuestra era que el mundo secular siempre tratará de amoldar (darle forma) al pensamiento de las personas y luchará para que todos se sometan a sus principios de vida (Romanos 12:2).

Y esta presión se hace particularmente evidente en la intolerancia que demuestran aquellos que abrazan la mencionada ideología. Si alguien se opone a ella es tildado de bruto, cavernario, ignorante, troglodita, prejuicioso, fanático, irracional, entre otros apelativos.

A través de estos ataques lo que se busca es doblegar la voluntad de los que se resisten y así ir ganando terreno poco a poco. Una de las últimas arremetidas la ha brindado el actor Chris Evans, conocido por su papel de Capitán América, quien da la voz al personaje animado de Buzz Lightyear.

Cuando le preguntaron sobre su opinión de las personas que han criticado la relación lésbica que se incluye en la película homónima, su respuesta fue: “La verdad es que esa gente es idiota”. Juzgue usted si ese tipo de frases no es una especie de “bullying” que trata de imponer un criterio a la fuerza.

Existe un peligro latente en todo esto. Y es que esa presión adquiera paulatinamente un cariz legal, como está pasando en otras latitudes, donde las personas ya no podrán expresar su descon-tento con esta corriente de pensamiento so pena de ser enjuiciados. En otras palabras, puede llegar a estar en juego la libertad de expresión y la democracia misma.

Como podemos ver en muchos de los programas de televisión infantiles, en varias de las series de ese mismo corte, juegos, aplicaciones y ahora en películas animadas, el adoctrinamiento de los niños hacia dicha ideología está inundando cada vez más sus espacios de entretenimiento. ¿Qué vamos a hacer al respecto? Debemos ser valientes.