Cuentan que un monje budista estando a punto de ser asesinado por un malhechor, le pidió a este un último deseo. El bandido se lo concedió, y entonces el religioso le pidió que cortara con su cuchillo una ramita del árbol cercano. Cuando el forajido se la extendió, el monje le pidió: “Ahora pégala para que vuelva a vivir y dar frutos”. El malvado quedó turbado y perplejo, sin poder cumplir la última voluntad del hombre al que pretendía matar. Entonces el religioso, mirándolo fijamente a los ojos, le habló muy fuerte: “¿Piensas que eres poderoso porque destruyes y matas? ¡Eso cualquier necio puede hacerlo! ¡Escúchame bien, si quieres de verdad ser grande, construye y salva!”. Dicen que el malhechor bajó la cabeza y se retiró avergonzado.

Adela Rodríguez es una de las personas más capaces que he conocido en mi vida. Ella dirigió, por mucho tiempo, Recursos Humanos en Standard Fruit en La Ceiba, Honduras, y también corporativamente desde Costa Rica, siempre con un sentido muy especial. Recuerdo que una vez, refiriéndose a su trabajo diario, me dijo: “Tenemos aquí, en nuestras manos, la oportunidad de tocar la vida de nuestra gente”. Aquella frase se me quedó grabada porque encerraba su filosofía tan especial. Creo que todos en una u otra forma “tocamos” la vida de los otros. Y deberíamos procurar que ese “toque” agregara, como lograba ella, incrementar el valor de los demás, a raíz de esa relación. Tomás Huxley escribió: “Solo una vez pasaré por este mundo, de manera que el bien que pueda hacer, lo haré ya, la ayuda que pueda prestar, la prestaré ya, y lo feliz que pueda ser, lo seré ya”. En su trabajo, ¿vale más porque trabaja ahí, o vale menos? ¿toca para bien la vida de aquellos con quienes interactúa? ¿Su familia es más valiosa porque usted tiene la actitud adecuada siempre? Cuando pase el tiempo y usted haya partido a la eternidad ¿será recordado porque dio valor al “tocar” para bien la vida de aquellos que lo rodearon?

LO NEGATIVO: Pasar por este mundo sin dejar huella alguna con quienes compartimos.

LO POSITIVO: Hacernos el propósito de agregar valor siempre con aquellos con quien entremos en relación en nuestra vida.

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