04/04/2026
04:42 PM

¿Balazo o disparo?

La unidad lingüística no existe en lo absoluto, es una utopía pensar que un idioma se habla exactamente igual en todas partes; pero sí es posible hacer un acercamiento de igualdad en el que la lengua no dé indicios de desintegración. La monotonía en cualquier ambiente no es amigable con el entendimiento humano y por eso en cualquier código de comunicación habrá que auxiliarse de sinónimos (querida, amada, adorada, estimada, apreciada) según el contexto. No obstante, hay usos aparentemente de esta función semántica en los que se cae en alejadas y aberradas concepciones significativas.

Un presentador de noticias de un canal de televisión de San Pedro Sula (como tantos otros) dio tres informaciones sobre sucesos desagradables, y en las tres cayó en malentendidos léxicos: “El agente policial tuvo que matar de un disparo al supuesto delincuente”. Es evidente que tal información fue comprendida por sus televidentes. Hay que recordar que balazo no es lo mismo que tiro o disparo. Balazo es el impacto de bala disparada con arma de fuego y la herida causada por una bala. Este lector de noticias lo que tuvo que haber dicho es “El agente policial tuvo que matar de un balazo al supuesto delincuente”. Otra presentadora, muy bella por cierto, informaba que “Los criminales dispararon seis balazos”, caso incorrecto, pues lo gramatical es “Los criminales dispararon seis tiros” o “Hicieron seis disparos” o más simple “Los criminales dispararon seis veces”.

No siempre -en indudable- los periodistas son responsables de fallas léxicas, semánticas o sintácticas, pues su deber es transmitir la noticia y por lo general estos profesionales de la palabra transcriben exactamente lo que dijo la fuente (diálogo directo); pero esta no siempre será fina ni educada para hablar, como lo que dijo un funcionario de Educación: “La alfabetización en San Pedro Sula dejó 18,000 personas formadas, unas cinco mil estarán fuera del analfabetismo al final del año escolar de las escuelas bilingües que finaliza en 23 de marzo”. Se ve que para este burócrata el concepto de “formación” es saber codificar y decodificar sencillos textos escritos. La formación -como concepto subjetivo- vas más allá de la pura información. Un niño de cuatro años puede saber leer y escribir, pero eso ni significa que ya sea una persona formada; la formación transcurre a través del tiempo. La atención general deportiva del momento gira alrededor de Brasil, si es la nación que albergará el Mundial de fútbol 2014 en el que participarán treinta y dos selecciones de diferentes países. Y a propósito de esto, ha habido algunos embrollos con los gentilicios y topónimos. Se sabe que los gentilicios y topónimos por lo general se adaptan a la fonética y escritura de la lengua que invaden. Para nosotros es Nápoles en vez de su nombre original Napoli, Milán por Milan, estadounidenses por “americans”, holandés por dutch. Pero se está vacilando con eso de la selección de fútbol “carioca”, en vez de la selección de Brasil o selección brasileña (de ninguna manera en español cabe brasilero o brasileiro). El combinado de fútbol de esa nación sudamericana sería carioca si solo representara a Río de Janeiro, pues el gentilicio carioca pertenece a la ciudad de Río de Janeiro; es más, a los del estado de Río de Janeiro se les llama fluminenses.