10/01/2026
07:45 AM

Alejémonos de los extremos

  • Actualizado: 12 marzo 2023 /

Considere diversos puntos de vista sobre un mismo hecho -decía el docente- no se quede con una sola versión porque corre el riesgo de sesgar sus ideas y transmitir ese sesgo. Lo escuché un sinfín de veces en las aulas de clase de la universidad y ahora, en su versión más actualizada: siga en redes sociales a quienes opinan diferente a usted, eso le permitirá entender el porqué de sus posturas.

En la vida cotidiana y no solamente en el periodismo, el balance entre nuestra propia versión de las cosas y cuál es la perspectiva de los demás es un ejercicio de objetividad que, si bien no se logra plenamente, abre la puerta a la empatía y a la posibilidad de llegar a consensos por lo menos los más necesarios, para que no nos hundamos en el desacuerdo.

Pero cuando solamente escuchamos a otros para saber cómo rebatir y cómo calcular los siguientes pasos en un juego de suma cero, en el que una sola de las partes parece ganar mientras la otra pierde, entonces la victoria será momentánea, al final todos terminaremos perdiendo.

Si pensamos en el ámbito nacional y esa creciente polarización que parece existir en la opinión pública con respecto a temas que nos afectan en menor o mayor medida a todos, el daño producido es aún peor.

La polarización, que puede entenderse como mantener posturas muy distantes y contrarias sobre un mismo tema, puede llevarnos a crear un clima de incertidumbre, a fortalecer la desconfianza que ya existía y a convertirse en un verdadero lastre para el desarrollo.

Es común ver en redes sociales a un ejército de “expertos” en casi cualquier tema, aseverando y contradiciendo, con burla permanente, irrespetuosa y muchas veces grosera. Pero no solamente allí, también en los medios tradicionales y en las conversaciones cara a cara.

Se ha vuelto costumbre el “dime que te diré” incluso al más alto nivel, manteniéndonos a la expectativa de cuál será la próxima tensión.

Parece que olvidamos que es necesario que haya pluralidad de ideas, pero no para atacarnos de forma constante, sino para buscar la manera de acercarnos a soluciones a los problemas de país, que nos afectan a todos.

El desempleo, la incertidumbre sobre la seguridad jurídica necesaria tanto para los ciudadanos como para la inversión, los problemas de cobertura y calidad educativa, las necesidades en materia de salud, no son temas que se resolverán por sí mismos, tampoco serán resueltos por un solo sector.

Para avanzar en el desarrollo es necesaria la participación de diversos sectores, algo que será cada vez más difícil si insistimos en quedar inamovibles en los extremos. Es preciso asumir que cada uno tiene una razón de ser y un rol distinto, que poner las propuestas de cualquier índole en tela de juicio no implica necesariamente abrir un frente.

No pretendamos homogenizar a la opinión pública. Ni todos somos de izquierda, ni todos derecha; ni todos progresistas, como tampoco todos conservadores. Pero el gobierno y la institucionalidad sí es para todos los que hacemos vida en esta tierra.

Si mantenemos esa polarización constante, en todos los espacios, nos estamos perdiendo de la posibilidad de construir una nueva Honduras, en la que nuestra gente quiera y pueda quedarse, para crecer, para vivir y no solamente para sobrevivir. Busquemos el equilibrio.

las columnas de LP