La vivienda rural

El debate público y la mayor parte del recurso intelectual dedicado al problema de vivienda concierne al área urbana, especialmente de las grandes ciudades.


El área rural tiene problemas mucho más graves, pero que por su naturaleza requieren formas de atención diferentes. La vivienda rural tiende a tener condiciones materiales muy inadecuadas, más que la urbana. Los problemas de falta de servicios (agua, electricidad), insalubridad (eliminacion de excretas, pisos de tierra, cocinas de fuego abierto), exposición a los elementos (falta de sello en paredes, techos, puertas y ventanas), y hacinamiento. Esto es debido a los menores ingresos conjugado con la dificultad de llevar soluciones a lugares más dispersos geográficamente.


La segunda característica del problema de vivienda rural es que no se puede resolver con proyectos masivos. Por la naturaleza de los patrones de producción y de arraigo cultural, la población es dispersa o vive en asentamientos pequeños.

No es factible ni deseable transformar estos patrones. Mejorar las condiciones de vivienda de la población no es un acto de ingeniería social, experimentando con la forma de vida de las personas. Por tanto, la solución más factible es llevar la mejora a los lugares y habitaciones ya existentes.


Esto debe abarcar inmuebles propios, alquilados u ocupados bajo cualquier otra forma. Generalmente la vivienda rural ya tiene algunas mejoras, pero carece de otras.


La ventaja en atacar este problema es que las soluciones ya están probadas, y se pueden realizar a un costo limitado. Por su naturaleza, y en atención a que la inversión en servicios para la población rural ha sido muy inferior comparada con la urbana, se podría dedicar una cantidad considerable de recurso público e inversión privada.