Para que no tengan miedo

El artículo publicado el jueves ha producido resultados. No los deseados. Pero algunas autoridades, adormecidas por el miedo o por la irresponsabilidad, han tenido que mostrar la cara.

“Valiente y corajudo”, me dijo un colega. El ministro de Seguridad, Julián Pacheco, me escribió mostrándome el número de la investigación en curso. Igual hizo Rommel Martínez, director de la DPI. El presidente de la Corte, Rolando Argueta, me escribió: “Estoy revisando la situación de ese tema”. Otros me animan diciéndome que a mí, me escuchan. Uno me insultó. Tito Núñez me escribió, ordenándome que le reclamara al “narcodictador”, criticando mi cercanía con JOH. El suizo Christof Wittwer escribió un correo que respondí. La mayoría de sus opiniones son equivocadas y el análisis falso. Aprecio su opinión sobre mi autoestima, “por querer resolver los problemas de la delincuencia a control remoto”. Se equivoca cuando dice que “los crímenes de los jóvenes son indicadores de “un Estado fallido: impunidad, desesperación en casi toda la población, crimen rampante, feudalismo”. Defiende a Mel “a quien usted y muchos más tienen un odio irracional”.

Lo que es falso. El problema es que el sistema cultural está tomado por valores económicos que estimulan la arrogancia y el irrespeto de la vida humana. Antes, los hijos de los “turcos” eran buenas personas. Ahora golpean y disparan para aterrorizar.

Lo de “control remoto” funciona. Vivo en Tegucigalpa desde hace más de cincuenta años.Muertos mis padres, viajo poco a Olanchito. No soy ganadero y allí no hay ambiente de libertad para escribir e influir. Coincido que lo importante es la tranquilidad de los vecinos. Ignora Wittwer cómo funciona el sistema judicial. El lunes 13 se presentaron los tres implicados en el crimen del 31 de diciembre. Para entonces la fiscal no había presentado los requerimientos correspondientes. Solo levantó un acta en donde los señalados se declaran inocentes y el juez los dejó libres para seguir el proceso en los próximos treinta días. Parte del concepto que los señalados: Leopoldo Durán Mahomar, Salvador Elías Marzuca y César Mahomar no se fugaran.

Cosa que en ciudades como Olanchito pocos pueden garantizar, especialmente cuando los implicados son parte de familias poderosas, vinculadas con las élites de la capital. Los ciudadanos, aterrorizados, han escrito censurando que los hayan puesto en libertad. Penalistas amigos, consultados, me han dicho que es correcto lo hecho por el juez, de acuerdo al Código Penal. Lo que hay que esperar, además que no se fuguen, es que la DPI y la Fiscalía actúen con diligencia, dedicación y profesionalismo, y construyan un caso sólido -sin ceder a la influencia de los pudientes- para que, si son culpables, sean castigados ejemplarmente. Además, que los jueces actúen valientemente.

El presidente de la Corte ha ofrecido que seguirá este caso con la atención debida, de forma que no se recurra al expediente de aplicar penas mínimas como forma de hacer favores, ni transformar asesinatos en homicidios no culposos. En Olanchito hay una cultura de violencia amenazante que hay que frenar. Desde largo, evitando patadas. Seguiré escribiendo. Para que se haga justicia. Y para que mis conciudadanos tengan menos miedo.