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El conflicto colombiano

El anuncio de un grupo disidente de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) de que romperán el acuerdo de paz y reanudarán la lucha armada ha sido visto por muchos como un problema interno de Colombia; pero no lo es: lo más probable es que se convierta en una disputa entre Colombia y Venezuela y que quizá hasta derive en un conflicto regional. El presidente de Colombia, Iván Duque, ya culpó públicamente a Venezuela. Duque dijo que se trata de “una banda de narcoterroristas que cuenta con el albergue y el apoyo de la dictadura de Nicolás Maduro”.

Además, el Gobierno Colombiano afirmó que el video de 32 minutos en el que los rebeldes de las Farc anunciaron su decisión de volver a las armas había sido grabado en territorio venezolano. “Venezuela se está convirtiendo en el Irán de Sudamérica”, me dijo el embajador de Colombia en Washington, Francisco Santos. “Así como Irán usa a Hezbolá para desestabilizar a los países vecinos, Venezuela usa organizaciones terroristas para desestabilizar a sus vecinos”.

El grupo disidente de las Farc que decidió volver a tomar las armas cuenta con unos 2,000 guerrilleros, mientras que otros 13,000 exguerrilleros de las Farc siguen apegados al acuerdo de paz de 2016. Sin embargo, los líderes del grupo disidente de las Farc que decidieron retomar las armas dijeron que buscarán asociarse con el ELN, otro grupo guerrillero que, según el Gobierno Colombiano, está aun más vinculado a Venezuela.

Existen varias razones por las que Venezuela, Colombia, Brasil e incluso Estados Unidos podrían –intencionalmente o no– enfrascarse en un conflicto regional. Maduro está contra las cuerdas, a medida que la crisis humanitaria de Venezuela se agrava, y pudo haber decidido aumentar su apoyo a la guerrilla colombiana para desviar la atención de la crisis de su país y debilitar a su mayor enemigo en el vecindario. A menudo, Maduro ha manifestado públicamente su simpatía por los guerrilleros colombianos. El mes pasado reiteró que los líderes fugitivos de la guerrilla serían bienvenidos en su país.

Si aumentan las tensiones entre Colombia y Venezuela, Maduro presentaría a su país y a sí mismo como presuntas víctimas de la “agresión” de Colombia y Estados Unidos. Eso podría ayudarlo a despertar las pasiones nacionalistas en Venezuela y aumentar sus desastrosos índices de popularidad. Colombia y Brasil, a su vez, podrían estar ansiosos por acelerar el fin del régimen de Maduro, ya sea a través de una rebelión militar interna o presiones externas, debido a que están siendo inundados de refugiados venezolanos.

Más de 1.3 millones de exiliados venezolanos ya viven en Colombia y se estima que otros 5,000 cruzan la frontera a diario. El gobierno de Trump, a su vez, ha reducido sus insinuaciones de que podría considerar una intervención militar en Venezuela. Sin embargo, a medida que se acercan las elecciones estadounidenses de noviembre del 2020, Trump necesita desesperadamente un éxito en política exterior.

Todo esto es muy especulativo y sigo creyendo que una intervención estadounidense en Venezuela es poco probable, pero un resurgimiento de la violencia de las Farc y del ELN en Colombia, con el respaldo de Venezuela, cambia la situación que existía y aumenta la posibilidad de internacionalizar el conflicto interno de Colombia.