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Lampedusa, una puerta a la migración en Europa

  • Actualizado: 19 febrero 2011 /

La oleada de inmigrantes clandestinos tunecinos ha complicado la vida de la isla italiana Lampedusa.

    La oleada de inmigrantes clandestinos tunecinos ha complicado la vida de la isla italiana Lampedusa, un pequeño cruce de caminos de la historia mediterránea que se ha convertido en una puerta de entrada a Europa.

    “Salí a la calle y encontré sólo tunecinos, todos muy educados. Me saludaron y me ayudaron a cargar mis bolsas”, cuenta una mujer de la pequeña isla.

    “¡Gracias Lampedusa!” y “Viva Italia”, rezan algunos de los letreros desplegados por los 5,500 tunecinos que desembarcaron el pasado fin de semana en la isla.

    Pese a que los 6,000 residentes de Lampedusa han resistido con sobriedad a la emergencia humanitaria creada por la improvisada llegada de miles de inmigrantes, la situación económica no es fácil para ellos, según cuentan.

    “Somos gente pacífica, ¿pero será que nos toca hacer una revolución como en Túnez para que nos escuchen?”, se interrogaba con tono provocador Ferdinando Mannino, un pescador de 62 años. “Vivo con sólo 270 euros al mes. Pero de todos modos creo que es peor lo que pasa en Túnez”, sostiene.

    El pescador, quien tendrá que trasladarse a un alojamiento comunitario porque no cuenta con medios para reparar el techo de su propia casa, describe una de las complicaciones que el éxodo supone para esa región del extremo sur de Italia.
    Trabajo

    “No queda nada de nuestra industria de pesca. Los barcos tunecinos pescan en nuestras aguas y se llevan todos los peces, nos sacan incluso de esas aguas”, se queja Mannino.

    El tema suscita un debate cordial con el joven tunecino Nizar Ben Ammar, de 30 años, quien llegó a Lampedusa hace una semana y al igual que otros cuenta con un bagaje intelectual y con contactos y familiares en Europa. Los pescadores italianos aprovecharon el lunes la ocasión para protestar en Lampedusa por su situación.

    “¡Ayuden a los pescadores! ¡Ayúdennos como hacen con los inmigrantes!”, escribieron en una pancarta.

    Al contrario de los pescadores, los dueños de cafés, supermercados y tiendas de ropa lamentan el traslado de los tunecinos, quienes, pese a su situación, consumen bienes y víveres, sobre todo en plena temporada baja de turismo.

    Frente a la crisis de la industria de la pesca, la isla, de 20 kilómetros cuadrados, decidió invertir en el turismo, por lo que espera que los inmigrantes partan lo más pronto posible.
    Autoridades

    “Las agencias de viaje no quieren que Lampedusa sea identificada como la tierra de llegada de los inmigrantes”, explicó el alcalde de Lampedusa, Bernardino De Rubeis.

    En 2009, tras el cierre del centro de acogida, el turismo aumentó el 20%, asegura. “Desde un punto de vista humano estoy a favor de la acogida, de la defensa de los derechos humanos. Pero no podemos dar cobijo a todo el mundo”, añade.

    La isla, en el archipiélago de las Pelagias en el mar Mediterráneo, ubicada a 205 km de la isla de Sicilia y a 113 km de Túnez, estuvo a lo largo de los siglos bajo el dominio de los griegos, los romanos y los árabes, para pasar luego a franceses y malteses antes de convertirse en el territorio italiano más al sur.

    Un simple y sugestivo monumento sobre el mar, llamado la “Puerta de Europa”, con objetos tridimensionales que recuerdan lo que se carga y pierde en esa dramática travesía, rinde homenaje a todos los inmigrantes que han perdido la vida intentando entrar al viejo continente.

    Un éxodo que se ha agudizado tras la ola de cambio en el mundo árabe, por lo que Italia pidió oficialmente a la Unión Europea una ayuda de cien millones de euros y la asistencia de la agencia europea de control de fronteras, Frontex, para controlar a los inmigrantes y escoltarlos a sus países de origen.