“Sea varón y quédese ahí, porque a veces insulta a la distancia y cuando estamos cara a cara no hablamos”, le dijo el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, a su homólogo venezolano Hugo Chávez.
Éste no se quedó atrás y contestó: “Vete al carajo”. El encontronazo entre los dos líderes sudamericanos se dio en medio de la Cumbre de Río, el pasado martes, lo que puso en vilo y reenfocó la atención de los medios de comunicación internacionales.
Sin embargo, esta animadversión entre ambos mandatarios no es nada nuevo. Chávez y Uribe tienen un largo historial de desavenencias y acusaciones públicas que datan de 2005.
En varios de estos incidentes, Hugo Chávez amenaza con romper relaciones con Colombia, pero luego reanudan la “amistad”.
Expertos
Analistas consideran que en este último caso hay tres diferencias que pueden complicar la situación. En Colombia: hay campaña presidencial, un referendo reeleccionista a punto de hundirse y el miedo de que Chávez puede volverse la nueva “FARC”.
Por Venezuela, la baja de los precios del petróleo y las bases de Estados Unidos en territorio colombiano, con capacidad de hacer inteligencia en los países vecinos.
Intervención
“Chávez, ¿me escuchas? ¿Me escuchas, Chávez?”. Era la voz del boliviano Evo Morales la que requería atención a su colega venezolano durante la cumbre presidencial de la Unidad de América Latina y el Caribe que concluyó ayer en Playa del Carmen.
Y no era para hacer una broma, sino para recriminarle que su pelea con el colombiano Álvaro Uribe estuvo a punto de poner en riesgo la consagración del nuevo organismo regional: la Comunidad de Estados del área, la CELAC.
Esa disputa entre los dos presidentes “de temperamento caribeño”, como alguna vez definió Néstor Kirchner, fue a los gritos y con insulto mediante el “vete al carajo” del venezolano en medio del almuerzo de “confraternización” que el lunes ofreció el anfitrión Felipe Calderón a los jefes de Estado.
A ese episodio se refería Evo, quien para suavizar su crítica terminó por aludir a “agentes de Estados Unidos que vinieron a la cumbre” para hacerla fracasar. “Sin embargo, gracias al presidente Calderón y a los esfuerzos del presidente Raúl Castro de Cuba, el problema se resolvió”, concluyó el boliviano.