Marta Gualotuna no quiere esperar una década para traer a Estados Unidos a los tres hijos que dejó en Ecuador. Sin embargo, el plan de reforma migratoria presentado el miércoles en el Senado le impediría que éstos se trasladaran de forma permanente al país hasta que ella obtuviera una tarjeta de residencia, es decir, hasta dentro de 10 años.
'Para mi es una tristeza. Es un dolor tan grande porque yo quiero tener a toda mi familia unida', dijo el miércoles la inmigrante sin papeles, que lleva 18 años sin ver a su hija Karina, de 31 años, Priscilla, de 29, e Isaac de 19.
Se espera que el proyecto de ley de reforma migratoria presentado por un grupo de senadores demócratas y republicanos sea debatido intensamente en los próximos meses, aunque expertos y activistas ya han empezado a analizarlo al detalle, agradeciendo algunas medidas y criticando otras. Entre ellas se estipula que los inmigrantes sin papeles que se acogieran al plan y que obtuvieran un estatus legal provisional que duraría 10 años sólo podrían pedir beneficios migratorios para sus cónyuges o hijos si éstos se encuentran en Estados Unidos.
Muchas familias como la de Gualotuna, separadas entre Estados Unidos y Latinoamérica, seguirían viviendo a distancia hasta al menos dentro de una década, cuando los beneficiados por el plan de reforma en Estados Unidos podrían obtener la residencia permanente. Viajar, sin embargo, sería mucho más fácil para ambas partes durante esa década, aseguran los expertos.
'En muchas familias tenemos a los padres separados, los hijos...Mis hijos están pendientes de esto ahora. Quieren venir a verme y ver a sus hermanos aquí y quedarse. Estamos divididos', dijo Gualotuna, quien trabaja en un servicio de pintura de automóviles, en el condado de Queens.
Para Angeles Carpio, otra inmigrante ecuatoriana, la situación es parecida. Tiene una hija y un nieto al que no conoce en Ecuador y a los que les gustaría traer a Estados Unidos de forma permanente.
'Ojalá sea posible eso con la nueva reforma. A mi nieto sólo lo conozco por fotos', dijo Carpio, de 52 años, y quien está a punto de empezar a trabajar como vendedora ambulante de frutas.
El proyecto de ley presentado el miércoles propone cambiar las leyes migratorias de Estados Unidos y ofrece la posibilidad de la naturalización para muchos de los 11 millones de inmigrantes que viven ilegalmente en el país. La iniciativa podría cambiar en los próximos meses y necesita ser aprobada por el Congreso, donde podría encontrar una fuerte oposición por parte de miembros del Partido Republicano.
Según el plan preliminar, los inmigrantes con el estatus provisional de 10 años — conocido con las siglas RPI en inglés — podrán viajar a sus países de origen y trabajar legalmente en Estados Unidos. Un nuevo visado 'V'' también permitiría a sus parientes que viven en el extranjero viajar a Estados Unidos de visita durante varias semanas.
Una coalición de activistas que agrupa a 150 grupos se concentró el miércoles en Manhattan para agradecer el trabajo de los ocho senadores que han elaborado el proyecto de ley, aunque criticaron varios puntos del proyecto. Entre ellos se criticó el hecho de reforzar la frontera entre Estados Unidos y México antes de ofrecer la naturalización a inmigrantes y prolongar el estatus legal provisional a un periodo de 10 años.
Los activistas, de la coalición 'New Yorkers for Real Immigration Reform' (Neoyorquinos para una reforma migratoria real), criticaron también las trabas para lograr la reunificación familiar.
'Esperamos que a medida que avanza el debate, el Congreso vote por un proyecto de ley que genere un sistema migratorio consistente con nuestros valores como estadounidenses de protección de derechos humanos y cívicos', dijo Ángela Fernández, directora ejecutiva de la Coalición del Norte de Manhattan para los Derechos de los Inmigrantes.