24/11/2022
11:39 AM

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Cumbres occidentales en Bruselas tras un mes de guerra en Ucrania

La agenda de esta cumbre contempla la participación del presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, mediante videoconferencia, aunque el país no pertenezca a la alianza militar.

Bruxelles, Bélgica.

Los jefes de Estado y de gobierno occidentales iniciaron este jueves una maratón de reuniones en Bruselas para coordinar su acción frente a Rusia, cuyas fuerzas parecen retroceder exactamente un mes después de iniciar la invasión en Ucrania.

La capital belga acoge cumbres de la OTAN, el G7 y la Unión Europea que se encadenarán a lo largo de la jornada, contando todas ellas con una intervención por videoconferencia desde Kiev del presidente ucraniano Volodimir Zelenski.

“Esta mañana (...) hubo dos bombas de fósforo. Nuevamente han muerto adultos y niños”, denunció el jueves al mediodía durante su discurso ante los miembros de la alianza militar transtlántica.

En la madrugada, el dirigente ucraniano publicó un mensaje de video donde, con tono desafiante pero rostro cansado, pedía a la ciudadanía mundial protestar contra una invasión que ya ha causado miles de muertes y más de 10 millones de desplazados.

(Primera fila, desde la derecha) El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el primer ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson; el presidente de EE.UU., Joe Biden; el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg; el primer ministro de Bélgica, Alexander De Croo, con los líderes de la alianza militar encabezada por EE. UU. posan para una foto en Bruselas.

“El mundo debe parar la guerra”, dijo Zelenski en inglés, de madrugada, desde las calles vacías de Kiev.

“Vengan de sus oficinas, sus casas, sus escuelas y universidades, vengan en nombre de la paz, vengan con símbolos ucranianos a apoyar a Ucrania, a apoyar la libertad, a apoyar la vida”, añadió.

Y dirigiéndose a los líderes del G7, la OTAN y la UE, solicitó un importante aumento de los envíos de armas que incluyan aviones de combate avanzados, sistemas de defensa antimisiles, tanques, vehículos armados y misiles antibuques.

“La libertad debe ir armada”, dijo Zelenski, reclamando “pasos significativos de la OTAN”. “En estas tres cumbres veremos: quién es un amigo, quién es un socio y quién nos ha traicionado por dinero”, añadió.

Firmeza y unidad

Según la Casa Blanca, las reuniones del jueves buscan consolidar el arsenal de sanciones ya decretadas, evitar los intentos de Moscú de esquivarlas y reforzar la presencia de la OTAN en Europa del Este.

La alianza militar desplegará cuatro nuevos grupos de batalla en Bulgaria, Hungría, Rumanía y Eslovaquia para reforzar sus defensas ante una eventual expansión de la campaña militar rusa en el flanco oriental, anunció su secretario general Jens Stoltenberg.

“Lo que queremos hacer entender es que esta firmeza compartida que hemos visto durante el último mes durará lo que haga falta”, declaró Jake Sulivan, consejero de seguridad nacional del presidente estadounidense Joe Biden.

En una entrevista al diario español El País, el ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Dmytro Kuleba, se inquietó ante “una cierta ralentización en el proceso de toma de decisión de la UE” estos “últimos diez días”.

“Aquellos que piensen que han hecho suficiente se equivocan”, afirmó.

Aun así, varios países han tomado nuevas acciones como Reino Unido, Suecia o Alemania, que anunciaron nuevos envíos de misiles antitanques para las fuerzas ucranianas.

También se acumulan las denuncias de las violaciones rusas, la última procedente del jefe de la diplomacia estadounidense Antony Blinken, que acusó a Moscú de haber “cometido crímenes de guerra”

“Hemos visto numerosos informes creíbles de ataques indiscriminados que deliberadamente apuntan a civiles, así como otras atrocidades”, sostuvo.

Retroceso ruso

En el terreno, tanto Kiev como los servicios de inteligencia occidentales reportaron un retroceso de las tropas rusas, especialmente en los alrededores de la capital, pero también un aumento de la intensidad de sus ataques.

Al menos cuatro personas, incluidos dos niños, fallecieron en un bombardeo nocturno en el este de Ucrania, dijo el gobernador de la región de Lugansk, Serguii Gaidai, acusando a los rusos de usar bombas de fósforo en una ciudad.

Coincidiendo con el primer mes de conflicto, Naciones Unidas indicó que la violencia ha desplazado a 4,3 millones de niños ucranianos, más de la mitad de la población menor de edad estimada antes de la guerra.

Autoridades de la OTAN creen que las fuerzas ucranianas, armadas con equipos antiaéreos y antitanques occidentales, han matado hasta a 15.000 soldados rusos y herido a entre 30,000 y 40,000.

El gobierno de Putin dice oficialmente que 500 de sus soldados han caído e impuso leyes draconianas de censura para impedir la difusión de noticias independientes sobre la invasión, que denomina una “operación militar especial”.

En tanto, los civiles ucranianos sufren el mayor impacto de la guerra. Zelenski admitió que el último mes fue “largo”, pero exaltó la resistencia ucraniana que ha sido más dura de lo esperado por Rusia.

El presidente afirmó que casi 100,000 personas siguen atrapadas en la ciudad de Mariúpol, un puerto estratégico asediado en el mar de Azov (sureste), “sin comida, sin agua, sin medicamentos y bajo bombardeos constantes”.

En un hospital de esa ciudad, los pacientes son curados en el sótano a la luz de las velas, indicó el miércoles el consejo municipal de la ciudad.

El jueves, este órgano aseguró que 15,000 habitantes habían sido deportados masivamente hacia Rusia, alegaciones no verificables en lo inmediato.

Al no poder hacerse con las ciudades, las tropas rusas las bombardean intensamente. Según el Estado Mayor ucraniano, los principales objetivos son “las infraestructuras militares y civiles en las regiones de Kiev, Chernígov y Járkov”.

La invasión rusa “se estanca a pesar de todas las destrucciones que provoca día tras día”, dijo el miércoles el canciller alemán Olaf Scholz.

La marina ucraniana también aseguró el jueves que había destruido un navío de transporte militar ruso en el puerto de Berdiansk, una ciudad cerca de Mariúpol ocupada por las tropas de Moscú.

Rusia “está enfrentando una mayor resistencia de la que esperaba” en Ucrania, dijo Jens Stoltenberg, asegurando que Vladimir Putin cometió un “grave error” al lanzar la invasión.