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Su esposa le transmitió el virus del VIH, pero él estará con ella hasta la muerte

  • Actualizado: 02 diciembre 2013 /

“Mario” lleva un año en tratamiento en el Centro de Atención Integral del hospital Mario Rivas.

San Pedro Sula, Honduras

La única mujer con la que ha tenido relaciones sexuales durante toda su vida, su esposa, con la que contrajo matrimonio civil y religioso, le transmitió el VIH.

No la culpa y tampoco está enojado con ella, pues fue el primer esposo que tuvo quien le contagió del virus. Ahora luchan juntos por sacar a su familia adelante y vivir una vida normal.

“Mario” tiene un año asistiendo al Centro de Atención Integral (CAI) en el hospital Mario Rivas y sigue al lado de su pareja porque “nos casamos para estar juntos, hasta que la muerte nos separe”, comentó el maestro de educación.

Relató que antes de contraer matrimonio con la que ahora es su esposa, ella estuvo casada con un médico, con quien procreó una hija. “El padecía de diabetes, tuvo unas complicaciones y la familia le pidió a ella que se sometiera a una prueba de VIH, que se trataba de un requisito. El resultado fue negativo”.

La esposa de “Mario” se separó de su primer esposo. Luego la conoció en su centro de trabajo y después de una relación de noviazgo decidieron casarse.

El pacto

“Pasamos como dos años con una relación excelente, de repente ella empezó a sentirse mal, con vómito. Se la llevaron al hospital y por todos los síntomas la sometieron al examen, ahí le dijeron que era VIH positivo, le dieron sus medicamentos, pero no me lo dijo”. Durante unos tres meses la joven estuvo tomando su tratamiento antirretroviral ocultándoselo a Mario, pero por temor a ser descubierta lo abandonó.

“Por dejar sus medicinas tuvo otra recaída, le pregunté qué tenía y no me dijo nada. Un día que me estaba alistando para ir a trabajar me habló y me lo confesó. Yo me sorprendí porque ella era la única mujer con la que yo me casé, pero yo no me casé con el virus sino con ella. Hice un pacto, en la salud y en la enfermedad”.

Después de la confesión de su esposa Mario asistió al CAI para hacerse la prueba. Como era de esperar, el resultado fue positivo. Cuando le dijeron que tenía VIH Mario pensó en su hija de año y medio y en su hijastra.

Casi de inmediato las llevaron al centro y las sometieron a las pruebas. Por fortuna ambas dieron negativo.

Aun con dudas las sometieron a otros exámenes y también los resultados fueron negativos.

Miedo al Sida

Antes de ser portador del virus, Mario era un joven que le tenía miedo a la enfermedad.

“El miedo al sida me detuvo a meter la pata, yo le decía a mi esposa ‘gracias a Dios que existen esas cosas’. Yo le tenía un pavor tremendo por todo lo que se dice y se escucha”.

A un año de haber recibido su resultado, Mario junto a su esposa permanecen en tratamiento.

Le ha sorprendido ver la cantidad de jóvenes que llegan al CAI por ser portadores del virus y a su criterio, falta promoción a la prevención. “Se hacen campañas, pero solo cuando se acerca la fecha, no hay información constante”.

Ahora Mario solo piensa en sus hijas. Cuidar de ellas y aconsejarlas. “Yo le digo a la juventud que practiquen la fidelidad, que se apeguen a los reglamentos de Dios y que lo hagan su manual de vida. Camina bien y te va ir bien, yo puedo decir: ¿pero a mí por qué me pasó?, bueno, antes de casarnos ya teníamos relaciones, o sea que no me puedo quejar con Dios tampoco porque no cumplí sus mandatos”.

En San Pedro Sula hay 2,026 casos acumulados con infección asintomática y otros 5,958 con infección avanzada por VIH (Sida).