Mayra Navarro, periodista hondureña con una trayectoria de casi 40 años en medios nacionales e internacionales, contó a LA PRENSA cómo fueron sus inicios en esta profesión y cómo cambió su vida con la muerte de su hija mayor, de 31 años, en un accidente de tránsito en Estados Unidos en 2007.
Es ganadora de un premio Emmy por la cobertura del devastador huracán Mitch que azotó a Honduras y otros países centroaméricanos en 1998.
En San Pedro Sula en 1957, pero crecí en varios lugares de la zona norte. Mis primeros años de estudio los hice en los campos bananeros de La Lima y El Progreso. Luego regresé a San Pedro Sula y me gradué de bachiller en el Instituto José Trinidad Reyes.
Tenía pasatiempos normales. Jugué rayuela, landa y otros juegos que ahora conocemos como tradicionales. En mis años de colegio fui dirigente estudiantil, pero comprometida y no combativa.
Al graduarme del colegio vine a Tegucigalpa, empecé a estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah). En 1978 fui a pedir trabajo a diario La Tribuna. El periodista Adán Elvir me puso a prueba tres meses y después me contrató. Para mí fue muy valioso comenzar en prensa escrita. En 1979 inicié mi carrera en informativos televisivos desde reportera a presentadora, hasta ser directora de noticieros.
Fue a inicios de los 90 cuando un productor de CNN Radio llamó un día. Era sábado y yo contesté el teléfono. Me pidieron apoyo con la cobertura de unas inundaciones. Después me pidieron que les mandara resúmenes de las noticias más importantes de Honduras. Luego otro productor de La Ceiba me abrió la posibilidad para que de la radio pasara al canal. Luego viví en Venezuela y fui su corresponsal en ese país.
Estando en Venezuela, Univisión me pidió colaboración y reportaba para los dos. Al regresar a Honduras me quedé sólo con Univisión y trabajé 20 años con ellos.
Claro que sí, trabajar con ellos fue una experiencia extraordinaria, llena de mucho profesionalismo, satisfacción e incluso aprendizaje. Nos tocó hacer muchas coberturas juntos, ellos eran los presentadores y yo su corresponsal. Siempre conservamos la amistad.
Jamás me han hecho ese tipo de propuestas por tergiversar una verdad, tampoco para defender o atacar a alguien.
Estoy en Canal TEN, vine como directora del noticiero estelar y hago un programa que se ve en Norteamérica vía el Servicio Centroamericano de Noticias (SERCANO), que es propiedad de don Rodrigo Wong Arévalo, se llama Encuentro con Mayra Navarro.
Estuve por cinco años como directora del canal, dos radios y un periódico semanal. Fue una experiencia muy bonita. También edité libros del obispo René Peñalba. Dejé el cargo hace un año.
Esa es mi iglesia y casa espiritual hace 14 años, allí nací como cristiana y siempre soy miembro aunque ya no trabaje en sus medios. Siempre colaboro con la edición de libros.
Tenemos una relación de amistad, nos conocemos desde 2003. Él me ha dado mucha cobertura espiritual. Estuvo muy pendiente cuando sufrí mi primera parálisis facial hace algún tiempo. En la muerte de mi madre estuvo presente.
Una experiencia muy dolorosa, marcó en mi vida con un antes y un después. Cuando uno vive una tragedia tan devastadora la fe es lo único que queda. Aprendí a diferenciar lo esencial de lo accesorio. Este episodio fue duro pero también me sirvió para bien. Tuve dos hijas y por ello mejoré mucho mi relación con Wanda, la única que me queda.
Mi primer libro fue publicado a inicios de este año, se llama “Carta a una hija que duerme’’ y se ha vendido bien. Fue inspirado en la pérdida de mi hija, trata aspectos de cómo ver la vida de otra manera, de cómo caminar por fe y seguir adelante.
Publicaré mi segundo libro en febrero de 2018, ya estoy trabajando en el y trata sobre muchas situaciones cotidianas que vivimos la mayoría de los hondureños. Me gustaría escribir muchos más.
No hay buenos hábitos de lectura pero hay un sector reducido que si valora la literatura hondureña. En general no hay cultura, no hay tiempo y los libros son caros también. Pero creo que sí hay temas que despiertan interés a los lectores. Los escritores debemos escribir sobre cosas diferentes.
Como cristiana creo que la vida sólo Dios la da y la quita. Pero creo que es una decisión personal y cada mujer actuará de acuerdo a sus principios.
Las iglesias se oponen a qué se les vaya a enseñar a los niños no en que se implementen las clases. La Biblia dicta que el sexo es dentro del matrimonio entre un hombre y una mujer.
El peligro es que hay una tendencia mundial de llamar lo malo como bueno y lo bueno como malo.
Honduras me ha dado mucho y es un gran país, aquí he obtenido todo lo que pude desear. Siento que ha sido buena conmigo pero también sé la realidad y hay gente que tiene que irse a buscar oportunidades afuera porque no sienten reconocimiento y posibilidades de trabajo.
Honduras es un país joven y tiene que generar más posibilidades para quiénes son el futuro de la nación. Hay fuga de talentos porque no hay posibilidades de trabajo.
Para las mujeres y hombres también, que se esfuercen para salir adelante. Nada es gratis en esta vida, hay que trabajar duro y hacer su parte. Hay que ser más responsables porque para cosechar hay que sembrar y hay personas que quieren tener cosecha sin siembra. La fe es importante, pero la fe sin acción es en vano y no da resultados.