Los brasileños acudirán mañana a las urnas y marcarán por sexta vez sus preferencias en el teclado de la llamada urna electrónica, que las autoridades consideran rápida, fácil de manejar y a prueba de fraude.
La boleta de papel para marcar el voto es cosa del pasado, desde las grandes urbes hasta las regiones apartadas.
A prueba de fraude
La urna consiste en una pequeña pantalla y un teclado numérico en que el votante marca los números asignados a su candidato a presidente, vicepresidente, gobernador, senador o diputado.
Verifican su voto en la foto que aparece en la pantalla, presionan la tecla “confirmar” y ya votó.
Si no le gusta algún candidato, pulsa la tecla “blanco”, o anula su voto tecleando números al azar y apretando “confirmar”.
“La urna electrónica es 99,9% a prueba de fraude”, asegura Athayde Fontoura, director general del Supremo Tribunal Electoral, la institución independiente que supervisa las elecciones. “La única manera de distorsionarla es a martillazos”.
Los brasileños confían en la pequeña caja de ocho kilos, cuya eficiencia nunca ha sido seriamente discutida desde que comenzó a usarse en las elecciones municipales de 1996.
Los funcionarios electorales dicen que esa confianza se debe a la rigurosa auditoría independiente y el uso de programas codificados para transmitir totales los resultados impresos que cada máquina emite.
Esos “boletines de votación” han superado las denuncias de fraude que son frecuentes en tantos sitios, donde muchos insisten en que las urnas sin papel hacen imposible el recuento.
Tecnología
Diseñadas por expertos brasileños en informática, las urnas electrónicas son fabricadas por Diebold Procomp, subsidiaria de Diebold Inc., de Estados Unidos.
Son equipadas con el programa Windows, de Microsoft Corporation, tienen 12 horas de batería que se activan automáticamente en caso de falta de electricidad.
Hasta 1996 los brasileños votaban con boletas contadas manualmente, a menudo transportadas en canoa o a lomo de caballo desde remotas aldeas.
Muchas se perdían y jamás eran contadas, el fraude era común, los resultados podían demorar semanas.
“La urna electrónica relegó todo eso al pasado”, dijo Fontoura.
“La programación codificada, los boletines impresos de las votaciones y supervisores de los partidos políticos, de la Orden de Abogados de Brasil y la justicia federal aseguran la fidelidad del proceso”.
Debate
El último debate en televisión de los candidatos presidenciales para los comicios del domingo en Brasil, pareció no tener un ganador, pero sí un perdedor: el mandatario Luis Ignacio Lula da Silva.
Algunos analistas dijeron que la pérdida pudo ser mayor para Lula si hubiese acudido, por el temperamento del presidente.
Según las encuestas, Lula es favorito para ganar los comicios del domingo, no resiste las provocaciones y embates directos y se habría expuesto al ridículo o a perder los estribos en vivo y en directo en televisión, lo cual le hubiera provocado serias repercusiones y es considerado un pecado capital para los estrategas de publicidad en las elecciones.