Olanchito, ciudad de poetas, escritores e intelectuales. Aquí nacieron Juan Ramón Martínez, José Luis Quezada, Max Sorto Batres, Francisco Murillo Soto, Livio Ramírez, José Adán Castelar, Céleo Murillo Soto y Joaquín Reyes Tejeda. Roberto Sosa llegó desde lejos para cursar en estas tierras sus primeros años escolares y Roberto Quezada tiene una parte de sus raíces enterrada en la ciudad cívíca.
Olanchito es, desde sus inicios, tierra de interrogantes aún por resolver. De acuerdo a algunos recortes de periódico que encontré, algunos historiadores dan por hecho que sus orígenes fueron producto de la ganadería y afirman que en sus primeras épocas, la mayoría de los vecinos se dedicaban a la crianza de caballos de raza. Otros, como José Iván Herrera, concluyen que para 1719 ya es una villa y su nombre original era San Jorge de Olancho El Nuevo. El doctor Darío Euraque en su libro 'Conversaciones históricas con el mestizaje y su identidad nacional en Honduras', sostiene que: '(Olanchito) probablemente fue fundado, como Yoro, por mulatos y pardos libres descendientes en parte de los 1,000 a 1,500 esclavos africanos introducidos en la década de 1540 a la región de Olancho, contiguo al Departamento de Yoro, a trabajar en cuadrillas en los ríos para encontrar oro durante aquella primera ola de la conquista española'.
Aunque existan divergencias respecto a la fecha exacta de la fundación de la ciudad, la verdad es que ella siempre se ha distinguido por una inclinación de sus habitantes hacia las letras.
La Semana Cívica de Olanchito, que se desarrolla la semana previa al 15 de septiembre, es famosa por sus actos culturales que atraen a visitantes de Centroamérica. Este evento único en el país fue instaurado por el profesor Francisco Murillo Soto en 1935.
Todo esto y más lo aprendí en una visita corta que realicé a la Casa de la Cultura. Ubicada frente al Parque Central, la antigua escuela primaria Modesto Chacón se convirtió oficialmente en los años 90 en la Casa de la Cultura de Olanchito.
Como los otros centros distribuidos por todo el país, ésta también realiza una serie de eventos culturales y educativos que van desde presentaciones de libros hasta homenajes a personajes ilustres, conferencias y cursos regulares de guitarra, piano e instrumentos de viento.
Con mucho celo, la Casa guarda un sinnúmero de piezas de diferentes épocas que nos describen la historia de la ciudad. Piedras de moler y pedazos antropomórfos de cerámica precolombina se combinan con la primera marimba que tocó en la ciudad y recortes de periódicos que hablan sobre Olanchito.
Merece especial atención el nicho que guarda las cenizas del insigne escritor Ramón Amaya Amador, inmortal personaje de esta tierra. Olanchito es una ciudad limpia y trabajadora.
Buenos hoteles permiten el arribo de visitantes interesados en tener contacto con la cultura tolupán, la historia de las compañías bananeras, el padre Subirana y la poesía nacional.
Motivos suficientes para todo amante de la hondureñidad. ¡Ah, y no se olvide de probar el Vino de Pacura!