El presidente de Guatemala Álvaro Colom cumplió ayer un mes en el poder de este país centroamericano, donde uno de sus grandes obstáculos es la imperante violencia que azota a esta nación y que se cobra unas 15 víctimas diariamente.
Los peores días fueron los de la semana pasada, cuando unos 12 pilotos y ayudantes de autobuses fueron asesinados, en hechos que el propio gobernante atribuyó a un plan del crimen organizado para provocar ingobernabilidad.
Como resultado, unos 180 choferes renunciaron y el servicio urbano y extraurbano se ha regulado en algunas áreas por temor a más atentados, informaron fuentes del Gobierno.