Honduras está a las puertas de una temporada intensa de tormentas y huracanes, este mes de septiembre en el océano Atlántico, y la vulnerabilidad del Valle de Sula y el litoral Atlántico, regiones históricamente más afectadas por estos fenómenos tropicales, sigue latente.
Terminada la canícula, según proyecciones de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) en septiembre y octubre se espera la formación de unas 23 tormentas, de las cuales 11 podrían llegar a la categoría de huracán y de estos unos dos podrían impactar fuerte en el territorio nacional.
Habitantes que residen en sectores vulnerables de los departamentos de Cortés, Yoro, Santa Bárbara, así como Atlántida, Colón, Gracias a Dios e Islas de la Bahía, se encuentran preocupados porque este año muy pocas obras de construcción y reparación de bordos de contención se han ejecutado.
Según la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT), en el Valle de Sula se necesitaban 23 proyectos de intervención para mitigar los riesgos, pero solo siete fueron aprobados y algunos no se han concluido.
Mientras que en el litoral Atlántico este año no se ejecutaron proyectos de construcción de bordos y reparación de los ya existentes. Algunas alcaldías de los departamentos de Atlántida y Colón solo han dragado ciertas quebradas con apoyo de la Comisión de Permanente de Contingencias (Copeco), por lo que esta región sigue a merced de los huracanes.
“En septiembre siempre hay varios ciclones que se forman en el Caribe y pasan muy cerca de nosotros, en este mes donde tenemos altas probabilidades de afectación. Históricamente, septiembre y octubre han sido los meses que más afectaciones hemos tenido, aunque los últimos fenómenos se dieron en noviembre”, dijo Francisco Argeñal del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos).
“Lo mejor que podemos hacer es prepararnos para el peor escenario para que no nos agarre desprevenidos, ojalá no ocurra porque son pronósticos. Si hay incertidumbre, siempre hay un margen que pueda decirse que el pronóstico no se cumpla. Históricamente, donde se forman los huracanes es en el Caribe, por lo tanto, las regiones más expuestas son el Valle de Sula, el litoral Atlántico y las Islas de la Bahía”, agregó Argeñal.
Preparación en Honduras
De todo el territorio nacional, el Valle del Aguán es uno de los sectores más vulnerable a tormentas tropicales en el litoral Atlántico y es la zona que menos trabajo han desarrollado las autoridades en reparaciones de bordos y canales de alivio.
“Se ha estado trabajando en reparaciones de canales de alivio, asimismo varios ríos en el norte, pero hay varios pendientes que hay que ir resolviendo, son problemas que se vienen arrastrando desde el huracán Mich. El Valle del Aguán es bastante susceptible a inundaciones y nunca se han hecho canales de alivio, no se han construido bordos de contención como ha ocurrido en el Valle de Sula y así tenemos otros lugares en el país que tienen el mismo problema”, recordó Argeñal.

Sitios de riesgo
En el departamento de Atlántida hay 197 puntos vulnerables a inundaciones, entre aldeas, caseríos y colonias, según ha identificado el personal de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).
El informe hidrometereológico también revela que hay 11,959 familias, que resultan afectadas cada año durante la temporada de invierno en esta región del país.
Los ríos Cangrejal y Bonito, así como las quebradas Juana Leandra, Adán y Mama Lipa, son los que presentan los mayores problemas de desbordamiento y que dejan mayores afectaciones en La Ceiba. Asimismo, el río Viejo, en la Cuenca del Cangrejal, deja unas 16 aldeas incomunicadas por la subida de nivel. Mientras que en el municipio de Arizona y Esparta, el río Leán deja incomunicadas unas 40 aldeas. En La Masica unos 9 caseríos se ven en serios problemas por el desbordamiento del río Cuero.
Lo mismo que en Tela, una manga del río Ulúa deja severos daños en varias aldeas, especialmente en Ramal del Tigre. También los ríos, Santiago, San Alejo y Highland Creek afecta la zona. En Jutiapa, el Papaloteca incomunica la aldea garífuna Nueva Armenia, entre otras. En El Porvenir el río Bonito y Perla, se vuelven un problema, lo mismo que el Jimerito y Cuero en San Francisco.
La regional número 1 de Copeco que comprende los departamentos de Atlántida, Colón, Islas de la Bahía y Gracias a Dios, se ha venido preparando para hacer frente a la temporada ciclónica que se avecina, según dio a conocer Mario Rodríguez, subcomisionado regional de Copeco.
“Hemos realizado medidas de mitigación en quebradas y criques, para prevenir inundaciones. Asimismo, hemos abastecido todas las bodegas regionales con ayuda humanitaria para las primeras dos semanas en caso de una emergencia” dijo Rodríguez. En cuanto a los albergues, el funcionario aseveró que ya están identificados en todo el litoral en caso de que sea necesario.
Sistema de alerta en el litoral
Mediante la cooperación externa, hace unos meses se procedió a la instalación de un sistema de alerta temprana, en el río Leán y Cangrejal, los más peligrosos del departamento.
También en la parte alta y media de la Cuenca del Cangrejal de La Ceiba. Así como en los puentes Reino de Suecia y Saopín en el casco urbano de la ciudad. Asimismo, se colocó otro sistema en los municipios de Arizona, Tela y Esparta. El proyecto consiste en la inversión de 15 millones de lempiras para los próximos 5 años.